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Numeración romana: su carencia de practicidad resulta molesta

Roman Numerals and Arithmetic es un artículo en el que el autor explica algunas cosas interesantes sobre la aritmética con «números romanos», especialmente lo difícil que resulta (o resultaba) trabajar con ellos, algo que pone en evidencia su carencia de practicidad.

El artículo comienza repasando cómo funciona la numeración romana (en mis tiempos se explicaban en el colegio, supongo que ahora también, pero que apenas pasarán de ser una mera curiosidad), las equivalencias de las letras I V X L C D M y cómo escribir correctamente cualquier número. También cuenta algo sobre su posible origen, los pastores, el origen de V y X (originalmente / y X) como signos con los que se tachaban los grupos de cinco o diez con una marca diagonal (IIII y después IIII pero en diagonal), etc.

Respecto a la artimética con números romanos, explica cómo sumar y restar porque son operaciones relativamente fáciles aunque ya de por sí incómodas. Respecto a multiplicar y dividir, es cuando empiezan a aparecer las verdaderas carencias:

Multiplicar utilizando numeración romana no es ni obvio ni fácil, lo más fácil es utilizar una repetición de sumas (…) El truco que usaban los romanos era una variante de la versión binaria de la multiplicación (…) La división es el mayor problema con la numeración romana. No hay trucos ni atajos, acaba convirtiendose en una repetición de restas.
La cuestión es cómo un sistema numérico que apenas permite multiplicar y en el que es prácticamente imposible dividir llegó a ser poderoso en la antigüedad y ha llegado hasta nuestro días sin haberse extinguido totalmente hace siglos. A día de hoy, algunas preguntas sobre la numeración romana siguen siendo un misterio como el hecho de que el número 4 a veces se escriba IV y a veces IIII: prácticamente todos los relojes que emplean esa numeración así lo hacen.

Hoy en día su uso es ciertamente atípico: para denotar los siglos, en las fechas de algunos copyrights (hay quien dice que para ofuscarlos y que la gente no se de cuenta de lo viejas que son algunas películas o programas de televisión), en las paginaciones de apéndices o prólogos de libros y en la numeración de párrafos. En la historia original alguien decía que al menos sirven para que en el colegio los niños aprendan la diferencia entre número y numeral, algo ciertamente importante, aunque el resto de aplicaciones prácticas de la numeración romana sean casi nulas. Ciertamente fueron números que otro tiempo simbolizaron la cultura, al igual que el Latín, pero hoy en día no dejan de ser algo anacrónico, aunque resulten bonitos o entrañables.

Menos mal que gracias a los árabes tenemos nuestros queridos 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 que son ciertamente superiores.

Actualización: Eneko nos pasó un enlace a A Different Kind of Multiplication que explica cómo se puede multiplicar «a lo binario» con numeración romana o decimal. Complicado pero curioso.

(Vía The J-Walk Blog.)