Este gadget llamado VBT10 combina las funciones de un reloj clásico con la interfaz visual de una barra de progreso. De modo que puedes marcar los minutos y segundos que quieres controlar y la barra irá aumentando de forma acorde.
En cierto modo es una visualización un poco analógica y física, aunque el chisme sea totalmente digital. Tiene modo de cuenta atrás y cuenta adelante, y un «modo ciclo» que se repite sin fin, para quienes usen la técnica Pomodoro.
El pequeño reloj / cronómetro / barra funciona alimentado por dos pilas AAA y apenas pesa; además lleva un imán para pegarlo a cualquier superficie de hierro.
Su precio al cambio son unos 18,40€ pero como se envía desde Japón vete a saber por cuánto sale (si es que el envío es factible). Nos quedamos con la idea, que resulta muy original.
(Vía Core77, donde advierten de la rareza de que la barra se rellena «de derecha a izquierda» porque en Japón leen al revés que en Europa).
Tras la aprobación ayer por parte del Consejo de Ministros del real decreto que lo regula desde hoy en España ya puedes llevar tu DNI en el móvil. Siempre que tenga como sistema operativo Android o iOS. Y que tengas el Documento Nacional de Identidad electrónico (DNIe) con los certificados digitales en vigor. Y te sepas las claves.
El DNI en el móvil sirve para casi lo mismo que el DNI físico, con alguna salvedad notable como es que no lo puedes utilizar, al menos no todavía, como documento de viaje para pasar fronteras o para hacer gestiones telemáticas de autenticación y/o firma electrónica.
Funciona dentro de una app llamada MiDNI que te tienes que descargar de Google Play o de la App Store de Apple. Pero ojo, que ya hay al menos una app en ambas plataformas que incluye Mi DNI (con espacio) en el nombre. Así que si acaso, y para no liarte, usa los códigos QR disponibles en la web oficial de miDNI.
A través de Internet si tienes un lector de tarjetas conectado a tu ordenador¹.
En cualquiera de los quioscos digitales de gestión del DNI –oficialmente Puestos de Actualización de Documentación, PAD– que hay en las comisarías.
En persona en cualquiera de las oficinas de expedición de documentación, aunque para eso tendrás que solicitar cita previa.
Una vez hecho el registro recibirás un código en el móvil que hayas escogido durante el proceso que deberás introducir para terminarlo. Tendrás que introducir ese código para finalizar el proceso de registro. Hecho esto ya podrás activar la app. El DNI, por cierto, sólo se puede llevar en un móvil.
Aquí tienes un vídeo que exlplica el proceso:
Un detalle curioso es que al identificarte con ella se genera un QR que caduca al poco tiempo que será el que tengas que mostrar a otro dispositivo en el que esté instalada la app. Hay varias opciones en cuanto a la información que muestra: DNI edad, DNI simple y DNI completo.
Esa información es descargada sobre la marcha por la app, por lo que no funcionará si el móvil no está conectado a Internet. A cambio tiene la ventaja de que siempre estará actualizada. Y de que si informas de la pérdida o sustracción del DNI físico la app ya no funcionará.
_____ ¹ Con la salvedad de que no hay manera de hacer funcionar el DNIe en un Mac. He vuelto a probar con Chrome, Edge, Firefox y Safari y un lector de tarjetas compatible con el DNIRe y los cuatro han dado un error al intentar identificarme. Cuando me pase por un PAD actualizaré la anotación.
También cabe preguntarse por qué no puede iniciarse el proceso de registro desde el móvil en el que quieres instalar la app en el caso de que tenga lector de NFC, lo que no es tan raro en la actualidad. Aunque es cierto que bajo iOS el acceso al chip NFC tiene ciertas limitaciones.
Hay dos tipos de personas que usan ordenadores¹: aquellas que ya han perdido datos y aquellas que los van a perder.
Yo ya he estado ahí. Así que desde hace muchos años mi estrategia en cuanto a copias de seguridad es la regla del 3-2-1: mantengo al menos tres copias de mis datos en al menos dos soportes distintos y al menos una en un lugar remoto.
También es fundamental asegurarse de que las copias estén actualizadas, claro. Y de que, en caso de necesidad, podrías recuperar datos de esas copias. En ese sentido yo copio todo en el formato nativo de macOS, que es la plataforma que uso –y eso incluye las copias locales de mi móvil– para no depender de que funcione o no una utilidad de hacer copias de seguridad en el momento en el que necesite recuperar algo.
En casa lo tenemos organizado así:
Copia 1: un RAID Drobo. Tiene más de 10 años y no tiene acceso por red, con lo que cada uno vuelca en él por USB o Firewire lo que quiere conservar.
Copia 2: cada noche el RAID se sincroniza con un disco duro externo WD Black mediante un proceso automático de Carbon Copy Cloner. Aquí lo importante es que las dos copias están en distintos soportes por si alguno de ellos viniera con un bug en el firmware o lo que sea.
Copia 3 (y remota): varios discos duros portátiles de 1 o 2 TB de distintas marcas y modelo que he ido comprando según he ido necesitando y que guardo en mi despacho. Uso un disco «mensajero» para ir llevando los datos más recientes de casa al despacho o para actualizar lo que haga falta. Sí, lo ideal sería mantener esas copias sincronizadas a través de Internet pero en mi caso no es posible por políticas de seguridad de la red corporativa.
Además, cada uno de nosotros tenemos un disco externo para mantener una copia en TimeMachinefor if the flies. Así que tenemos cinco copias de casi todo según lo actualizada que esté la copia de TimeMachine: la que está en vivo en el ordenador, las tres copias de seguridad, y la de TimeMachine.
Y sí, ya sé que hay servicios que ofrecen copias de seguridad en la nube. Pero mucho ojo con eso, porque dependes de las condiciones de uso. Y de que un día borren tus datos porque patatas. Y si esa copia en la nube es en realidad la única copia de tus datos –a veces manejamos un extraño concepto de copia de seguridad– pues buena suerte al intentar que te los restauren. Así que vale, úsalos. Pero no dejes de tener copias a mano que sólo dependan de ti.
¡Venga, corre a actualizar esa(s) copia(s) de seguridad!
Que no se enfaden mis estudiantes, no es nada personal. Pero llevo casi 20 años dando clase de Informática y cada vez veo menos destreza en el uso del ordenador. Preguntas como «¿Dónde se ha guardado el archivo que acabo de descargar?» se han vuelto cada vez más comunes en el aula. Y no es que lo diga yo.