Un Falcon Heavy de SpaceX acaba de lanzar hace unos minutos el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman (NGRST o RST por sus siglas en inglés) de la NASA. Antes de lo previsto y por debajo del presupuesto, lo que es algo lamentablemente extraño en cualquiera de las misiones de la agencia.
El lanzamiento se llevó a cabo sin problemas, el Roman está en contacto con el control de la misión, y los paneles solares del telescopio están ya produciendo electricidad, así que las cosas no podían haber ido mejor.

El Roman mide 12,7×4,4 metros y pesa 9.174 kilos, unas dos toneladas menos de lo previsto inicialmente – NASA
Aunque ahora tendrá que utilizar sus propios motores para llegar al punto de Lagrange L2 del sistema Sol-Tierra, situado a 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta en dirección opuesta al Sol. Tardará unos tres meses en llegar. Se puede seguir su viaje en línea.
Una vez allí entrará en una órbita halo desde la que cumplirá con su misión, que tiene como objetivos la búsqueda de planetas extrasolares, el estudio de la cronología del universo y el desarrollo de su estructura con el objetivo final de medir los efectos de la energía oscura, la consistencia de la relatividad general y la curvatura del espacio-tiempo.
Para ello cuenta con un espejo principal de 2,4 metros de diámetro, donado por la Oficina de Reconocimiento Nacional (NRO), que ya no lo necesitaba para sus satélites espía, lo que ha contribuido a que fuera lanzado antes de lo previsto y por debajo del presupuesto.
Y con dos instrumentos, el Wide-Field Instrument (WFI, Instrumento de Campo Amplio ), una cámara de 300,8 megapíxeles que ve en el infrarrojo cercano y en el espectro de la luz visible, y el Coronagraph Instrument (CGI, Instrumento Coronagráfico), capaz de ocultar la luz de las estrellas para permitir localizar planetas que las orbiten.

El espejo principal del Roman durante una inspección; el secundario va en la estructura negra que se ve arriba a la izquierda– NASA/Chris Gunn
A pesar de que el tamaño del espejo principal es el mismo que el del Hubble el campo de vista del WFI es 300 veces más grande que el de los instrumentos similares del Hubble, aunque con la misma resolución. Así que el Roman será mucho más productivo.
En Why Roman? se puede comparar el campo de vista de ambos utilizando la galaxia de Andromeda como objetivo. Pero el resumen es que el Hubble necesita 600 tomas para cubrirla por completo, en lo que emplea unas 500 horas, mientras que el Roman la cubre con seis imágenes que puede tomar en seis horas.

El campo de vista del Roman (en morado) comprado con el del Hubble (en azul) – NASA

La unidad en la que van montados los los sensores del WFI durante su instalación. Cada uno mide 41×:41 mm – NASA/Chris Gunn
Otra forma de verlo es que durante los cinco años que está previsto que dure su misión el Roman capturará imágenes de cincuenta veces más cielo que el Hubble en treinta años.
La NASA irá poniéndolo en marcha durante su viaje al punto de Lagrange L2, así que cuando llegué allí estará listo para empezar a trabajar, con lo que la agencia cuenta con que a principios de 2027 empecemos a recibir datos del telescopio, que serán publicados a diario. Serán alrededor de 1,4 terabytes de datos comprimidos cada día.
El Roman no es un sustituto directo pero se suele decir que es el Hubble del siglo XXI, idea que se ve reforzada porque lleva el nombre de la doctora Nancy Grace Roman, la primera Jefa de Astronomía de la NASA, a quien se le considera la madre del Hubble.
Como he dicho antes la duración de su misión está prevista en cinco años, aunque lo más probable es que pueda ser prolongada. Pero además la NASA lo ha diseñado con la capacidad de repostar combustible, así que en el futuro podría ser enviada un «satélite gasolinera» que volviera a llenar sus depósitos de propelentes para prolongarla aún más. Y es que en la actualidad lo habitual es que una misión espacial termine porque se queda sin poder maniobrar, no porque falle ninguno de sus componentes.
Poderoso cohete el Falcon Heavy es

El Falcon Heavy en la plataforma de lanzamiento – SpaceX
En cuanto al Falcon Heavy, este ha sido su lanzamiento número trece. Menos de los que nos gustaría a quienes somos del ramo del espaciotrastorno porque son espectaculares, pero es que la mejora de prestaciones del Falcon 9 ha hecho que el Heavy no sea tan necesario como estaba previsto.
Y tampoco le queda mucha más vida útil, ya que SpaceX está decidido a sustituir los Falcon por el Starship. Aunque aún le queda un rato para poder hacer eso.
Despegó de la plataforma 39A del Centro Espacial Kennedy, con el B1105 como núcleo central de la primera etapa y los B1072 y B1104 como propulsores laterales.
El B1105, que llevaba a cabo su primera misión, no podía ser recuperado por las necesidades del lanzamiento, así que no llevaba patas ni aletas. Por su parte el B1072, en su tercera misión, tomó tierra en la zona de aterrizaje LZ-2, mientras que el B1104, también en su primer vuelo, hizo lo mismo en la LZ-40. Los dos volverán a ser usados en futuros lanzamientos.
Aunque lo cierto es que hubo un momento de tensión porque alguien en la NASA debió olvidar que uno de los propulsores volvía a la LZ-40 en lugar de a la segunda plataforma de la LZ-2 por lo que la cámara que debía haber recogido el aterrizaje del B1104 apuntaba a esa segunda plataforma en la que no aterrizó nada. Así que tardamos unos segundos extra en tener confirmación de su aterrizaje y unos minutos más hasta que en efecto lo vimos en tierra.
La recuperación de los dos propulsores laterales ha sido posible gracias a las dos toneladas ahorradas en el peso del Roman sobre el diseño original, lo que a su vez ha permitido abaratar el lanzamiento, otro factor que ha contribuido a que la misión vaya por debajo de su presupuesto estimado.
