Por @Alvy — 21 de Julio de 2026

Un simulador de aeropuerto para poner a prueba los nervios organizando aviones en el cielo

Este simulador de vuelo, creado por Lisa Apunen, se llama Airport Simulator y es tan simple que cualquier aprende a jugar nada más ponerlo en marcha. Basta con ir trazando líneas para guiar a los aviones que se acercan al aeropuerto, haciendo que lleguen hasta las pistas de aterrizaje. Pero, ¡ojo! Se trata de evitar colisiones en vuelo, porque inexplicablemente todos vuelan a la misma altitud, así que mejor espaciarlos.

Hay algunas precauciones que tomar: las pistas tienen dos sentidos, pero una marca indica por qué lado deben aterrizar. También conviene evitar que sus trayectorias se crucen, al menos si están próximos a hacerlo en el mismo momento; jugar un poco alargando o recortando las curvas es la mejor idea. Aparte de eso los ¡ding! ¡ding! indican que los vuelos han llegado a su destino tras hacer el rodaje hasta la terminal. Y hay aviones que despegan, pero están en gris y no me ha parecido que sean un problema.

El panel muestra algunas estadísticas sobre el número de aviones despachados, el ritmo y el tiempo transcurrido. El objetivo es resistir todo el tiempo posible, cueste lo que cueste.

Aunque al principio todo empieza con bastante relajación y calma, con el paso de los minutos la cosa se va complicando. Al poco es fácil encontrarse con un auténtico ovillo de trayectorias difíciles de seguir. Es fácil acabar más «apagando fuegos» de trayectorias en las que los aviones están a punto de chocar que otra cosa. Queda claro que ser controlador aéreo no es tan fácil como parecía. En la tabla de récords he visto que el usuario que más ha aguantado ha estado casi 50 minutos aterrizando 600 y pico aviones, así que… ahí hay un reto que superar.

Relacionados:


PUBLICIDAD


Por @Alvy — 21 de Julio de 2026

Atacantes al Registro de la Propiedad de Rumanía / Imagen: ChatGPT 5.5Alguien accedió recientemente a la Agencia Nacional de Catastro de Rumanía y amenazó con borrarla si no se le daba un dinero a cambio. Como allí no negocian con delincuentes no se plegaron al intento de extorsión. Eso causó que el atacante (identificado como del grupo ByteToBreach) borrara la base de datos del registro de la propiedad, paralizando buena parte del mercado inmobiliario del país.

Esto duró aproximadamente una semana: los notarios no podían registrar operaciones, los ciudadanos y los bancos no podían obtener certificados de propiedad y las aplicaciones y webs oficiales se quedaron fuera de servicio. El peor de los mundos imaginables para quienes gestionan propiedades.

Según cuentan, el intruso habría entrado utilizando credenciales válidas. Exploró la red interna y cuando no consiguió su objetivo pulsó el botón de «destrucción» borrando tanto los sistemas de producción como las copias de seguridad. Como guinda, al día siguiente aparecieron a la venta credenciales de empleados, documentos internos e información sobre la infraestructura informática de la agencia.

Por suerte la administración rumana está reconstruyendo el sistema desde cero, porque conserva al menos una copia que estaba desconectada de los sistemas principales. La famosa importancia de tener copias de todo, al menos tres veces, en sitios diferentes. Eso les permitirá recuperar los registros… al menos hasta el próximo ataque. Supongo que también conservarán copias en papel, aunque eso puede que lleve más trabajo. (Minipunto aquí para los defensores del papel.)

Tampoco es que sea un caso aislado: en los últimos años ha habido en la Unión Europea ataques similares contra los registros de la propiedad de Polonia, Eslovaquia y Grecia, además de otros en Marruecos, Rusia y Ucrania. Más vale que en España estemos preparados porque parece que esos registros de información masivos son un objetivo que está en la diana de los malotes.

(Vía Risky.Biz.)

Relacionado:


PUBLICIDAD


Por @Wicho — 20 de Julio de 2026

Señales de tráfico que indican la presencia de robo taxis, otro de los temas que se trataron en esta edición de Cruce de cablesEste fin de semana he hablado con David Sierra de Cruce de cables de RNE acerca de ciberespionaje, ciberterrorismo y ciberseguridad con la disculpa de una nota de prensa de la Policía que anuncia la detención de un presunto colaborador de grupos hacktivistas pro-rusos.

Lo cierto es que la noticia suena un poco a culebrón porque se trata de un ciudadano italiano que se supone que se llama Marco –lo que ya tiene su coña– casado con una española y residente en Palencia. Pero desde allí se supone que ayudó a un colega ucraniano a huir de su país a través de Polonia y Bielorrusia cuando iban a detenerlo.

Pero este tipo de noticias además a menudo se venden a bombo y platillo, como cuando, por ejemplo, se anunció la detención de la cúpula de Anonymous en España… Lo que al final no quedó en nada pues fueron absueltos.

Aunque no por ello es menos cierto que se desarrolla una guerra soterrada entre las fuerzas de seguridad de distintos países que tampoco es que se lleven muy bien en el MundoReal™ y algunos grupos que colaboran con ellas. Así que no es un tema como para tomarse a coña.

Marco, por ejemplo, se supone que estaba especialmente activo cuando el Gobierno de España anunciaba alguna medida o decisión que pudiera beneficiar a Ucrania. Pero tampoco está claro cómo parar el horno de un crematorio, estropear el sistema de cámaras de refrigeración de una empresa cárnica o parar las bombas de una presa sirven de apoyo a la causa rusa, y menos si no se le da algún tipo de publicidad al tema por parte de «los malos».

También aproveché para comenta una vez más que un hacker y un cracker no son lo mismo. Pero ya es más por cabezonería que porque crea que ya vaya a ser posible desvincular en uso del término hacker cuando se habla de piratas informáticos.

Relacionado,


PUBLICIDAD


Por @Wicho — 20 de Julio de 2026

Tal día como hoy de 1976 el aterrizador de la misión Viking I de la NASA se posaba de una pieza sobre Marte. No era el primero en hacerlo, pues eso lo había conseguido el aterrizador de la misión Mars 3 de la URSS. Y antes de eso el Mars 2 se había estampado contra la superficie del planeta rojo al fallar los paracaídas de frenado.

Pero si bien el aterrizador de la misión Mars 3 apenas transmitió datos durante veinte segundos el de la Viking I funcionó durante algo más de seis años. Y si dejó de hacerlo fue porque una actualización de software fallida, destinada a gestionar mejor la carga de sus baterías ya muy perjudicadas por todo ese tiempo en funcionamiento, se cargó el software que controlaba la orientación de la antena, lo que hizo que se perdiera el contacto con él.

Así que a principios de 1983, tras varios meses de intentar retomar las comunicaciones, la NASA dio por finalizada la misión.

La descripción
Primera imagen en color de la superficie de Marte, tomada al día siguiente del aterrizaje

Durante su tiempo en activo el aterrizador obtuvo una miríada de imágenes y datos acerca de la temperatura de la atmósfera y del suelo, la humedad y presión atmosféricas, la velocidad y dirección del viento, e hizo el análisis de varias muestras del suelo recogidas con un brazo robot para averiguar su composición. El sismógrafo nunca llegó a desplegarse.

El resultado de los análisis del suelo por el instrumentos Labeled Release (LR) fue objeto de polémica durante años, ya que había quien decía que mostraban posibles indicios de vida actual en Marte. Pero como los otros dos instrumentos dieron resultados claramente negativos al final el consenso mayoritario está en que los datos no eran colclusivos y no confirmaban vida en Marte.

Aunque desde el descubrimiento de percloratos en Marte por por parte de la Phoenix Mars Lander y de moléculas orgánicas por parte de Curiosity y Perseverance han vuelto a dar un poco de impulso a la idea.

Pero el consenso mayoritario sigue siendo que si hay vida en Marte aún no la hemos encontrado.

Relacionado,


PUBLICIDAD