Por @Wicho — 1 de Septiembre de 2015

Ventanas y pestañas por un tubo…

Lo habían anunciado en junio, pero desde hoy, 1 de septiembre de 2015, es efectivo: Google Chrome va a empezar a poner en pausa de forma automática contenido en Flash que no sea central para el contenido de la página que estás visitando o que tienes abierta en alguna de las pestañas del navegador.

Google habla de mejorar la duración de la batería, pero es que además Flash tiende a comerse el procesador, por no hablar de que es un punto de ataque más para el malware; sus agujeros de seguridad son notorios.

Personalmente, hace tiempo que desinstalé Flash de mi ordenador, aunque uso Chrome, que incorpora su propia implementación de Flash, cuando no me queda más remedio para visitar alguna página de esas que sólo funcionan con él.

Claro que tiene que ser una página que necesite mucho, mucho, mucho.

Así que adiós, Flash.

Por cierto, ¿cómo es posible que los «buenos» de Flash, la serie, sean taaaaaan pardillos?

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Por Nacho Palou — 1 de Septiembre de 2015

El vídeo Autonomous Drifting using Machine Learning del MIT Aerospace Controls Lab muestra la progresión del aprendizaje automático de un ordenador aplicado al control de un coche teledirigido que patina sobre el suelo.

A partir de ahí y gracias al aprendizaje automático el ordenador aprende a conducir el coche de forma controlada a pesar de que las ruedas han sido modificadas para provocar que el coche patine sobre el suelo y a pesar de que el ordenador sólo cuenta inicialmente con instrucciones básicas para el manejo del vehículo, el control tradicional —sin considerar la modificaciones que provocan su tendencia a derrapar.

A lo largo del vídeo se puede ver cómo poco a poco el ordenador se va haciendo con el control del coche; una vez que ha aprendido a derrapar de forma controlada el ordenador adapta lo aprendido para mantener el control incluso cuando se reduce aún más la adherencia del coche añadiendo sal en el suelo.

Finalmente el ordenador es capaz de hacer derrapar el coche alrededor de otro vehículo que permanece parado y que posteriormente comienza a moverse también — de tal modo que el ordenador debe modificar el derrapaje para seguir derrapando alrededor de él mientras avanza, sin chocar.

Si ves el vídeo más allá de los créditos el final no es demasiado glamouroso, pero resulta tan entrañable como ver a un bebé caer de bruces contra el suelo tras sus primeros pasos.

Bonus: Derrapando con un coche eléctrico Tesla S.

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Por @Wicho — 1 de Septiembre de 2015

En el agua

He estado probando –y disfrutando– de un Philips Shoqbox mini BT2200B, que me ha parecido un cacharrito la mar de curioso.

Se trata de un altavoz Bluetooth (A2DP, AVRCP y HFP) con batería recargable no reemplazable por el usuario que sirve también como manos libres para el móvil y que incorpora una entrada estéreo de 3,5 milímetros que permite conectarle prácticamente cualquier fuente de audio.

Pero lo que lo hace destacar sobre las decenas, o cientos de altavoces Bluetooth que hay en el mercado es que el BT2200B está diseñado para ser resistente al agua y flotar.

Tiene una certificación IEC 60529 IPX6, lo que quiere decir que es resistente a chorros muy potentes de agua una vez colocado en su sitio de trabajo habitual aunque no es sumergible. Sólo que yo no me había leído las especificaciones antes de probarlo… Y digamos que la unidad que me prestaron sobrevivió sin mayores problemas a alguna inmersión ocasional en una piscina.

La X de la certificación indica que tiene una cierta protección contra la entrada de objetos sólidos, aunque sin especificar en qué grado; si no tuviera ninguna su certificación sería IP06. En mi caso, estuvo en el entorno de una piscina y en la plata sin mayores problemas, aunque tampoco probamos a enterrarlo en la arena ni nada parecido.

Usarlo es absolutamente trivial: basta con mantener apretado el botón Bluetooth durante dos segundos para que entre en modo emparejamiento y así enlazarlo desde el dispositivo con el que quieras usarlo. El BT2200B recuerda hasta 8 dispositivos distintos.

A partir de ahí sus 2,8 vatios mono suenan muy bien para lo pequeñito que es, pues tiene un tamaño similar al de una lata de bebida de 330 cl; el altavoz propiamente dicho es de 1,6 pulgadas. Su peso es de 200 gramos, así que te lo puedes llevar a cualquier sitio sin pensarlo. Tiene una argolla que te permite ponerle una correa o algún tipo de sujección para colgarlo de una bolsa o mochila si quieres, aunque no incluye correa alguna.

BT2200 e iPhone 6

Los 2,8 vatios, de todos modos, hacen que sirva perfectamente para usarlo para poner música de fondo en una habitación en la que haya varias personas o para escuchar música a solas, pero como empiece a haber un poco de ruido ambiente o si lo quieres usar en el entorno de una piscina en la que haya gente haciendo un poco el bruto, ya le cuesta.

También funciona perfectamente como manos libres, al menos con un iPhone, aunque con las limitaciones sobre su volumen que acabo de comentar.

Lo que no hace es controlar la reproducción de las canciones desde la botonera incorporada, que aparte de para apagarlo y encenderlo y el control de la función Bluetooth sólo permite subir y bajar el volumen (pita cuando alcanzas el máximo o el mínimo) y aceptar y colgar llamadas.

Eso sí, si intentas escucharlo flotando en el agua, como se ve en la web del producto, es complicado que suene bien. Si el agua está muy quieta normalmente alcanza una posición de equilibrio que permite oírlo tanto fuera como dentro de ella, aunque atenuado al tener agua en contacto con el altavoz. Pero a poco que se agite al agua el BT2200 se «ahoga» y apenas se oye hasta que se vacía de nuevo.

Lo de escucharlo en el agua o en ambientes húmedos sólo puedes –o debes– hacerlo vía Bluetooth, por cierto ya que el conector de 3,5 está, junto con el puerto de carga USB, bajo una tapa de goma situada en el lateral derecho del altavoz. Cuando hay un cable conectado, el BT2200 le da prioridad sobre el Bluetooh.

La batería tiene una autonomía de unas cinco horas, aunque el BT2200 entra en reposo a los 15 minutos de no recibir ninguna señal para prolongar la duración de la carga. El cable USB para cargarlo viene incluido.

Con un precio de 44 euros en Amazon me habría gustado que se pudiera controlar la reproducción de música desde la botonera del BT2200, para no tener que tocar el móvil con las manos mojadas, por mucho que lo tengas en una funda estanca y tal, pero por lo demás no le encuentro pegas; me parece un cacharrito la mar de recomendable y para usar sin preocupaciones.

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Por @Alvy — 1 de Septiembre de 2015

No es por dar envidia, pero… Este hacker se ha construido una GPU especial para poder controlar 6 monitores 4K con un Mac Pro 2013 (que normalmente solo funciona con hasta 3 mediante el conector Thunderbolt). El resultado son un superescritorio de 50 millones de píxeles al alcance del ratón.

El vídeo es bastante penoso, pero el resultado es espectacular y puede apreciarse hacia el final. En Tech Inferno hay algo más sobre los componentes.

Y aquí sale respondiendo a la pregunta que todos nos hacemos: ¿Y para qué demonios necesita 6 monitores 4K a la vez?

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