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El consejo del tío Ben, versión moderna

«Un gran poder conlleva una gran factura de la luz» (más o menos ;-)

En castellano pierde toda la gracia, pero el chiste es total y absolutamente brillante. (Vía The Meta Picture.)

Avisos del futuro

Precaución: debido a la escasez de robots, los trabajadores de estas instalaciones son seres humanos y pueden reaccionar de forma impredecible si se abusa de ellos.

– The Meta Picture

Forgotify: canciones para descubrir. O para olvidar. O para preguntarse que hacen ahí

Forgetmenot

Forgotify parte de un dato impactante y una idea curiosa. El dato es que existen más de 4 millones de canciones en Spotify que nunca, jamás, nadie ha escuchado. Y eso que hay 40 millones de usuarios dale que te pego al play. Pero 4 millones dentro del catálogo de tal vez 20 o 25 millones de canciones de Spotify es un porcentaje enorme. ¿Tal vez la gente «se olvidó de ellas»?

Así que la idea tras es algo tan simple como elegir una esas numerosas canciones «jamás escuchadas» –al menos en Spotify– para que seas el primero en descubrirla. Lo cual te puede descubrir alguna joyita. O más normalmente algún horror. O algún error, versión raruna o una de las infinitas repeticiones de lo mismo que hay en las bases de datos de canciones ya conocidas.

Se sabe que existen unos 100 millones de canciones diferentes que están en diversas bases de datos y tiendas. Así que, aun teniendo en cuenta los catálogos que no están en Spotify por diversas razones, imagina cómo es un mundo en el tan solo interesa un pequeño porcentaje de todo lo que existe: libros, películas, episodios de series, canciones…

Este es un efecto realmente interesante de la famosa larga cola: en una tienda física existe un problema de espacio y no se podría mostrar un catálogo tan vasto. De hecho Amazon siempre ha explicado que vende principalmente esa larga lista de productos que las tiendas físicas –tradicionalmente, librerías– no venden porque no tienen espacio físico. Con la música y otros productos digitales ese asunto no es problema; en cambio encontrar y descubrir nueva música, películas o libros interesantes, es el verdadero reto.

Fujifilm Instax Share, imprimir desde el móvil directamente al bolsillo

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La Fujifilm Instax Share SP-1 (por Smartphone Printer) es una impresora de pequeñas dimensiones que cabe en el bolsillo de una chaqueta y con conectividad wifi, destinada a imprimir en película las fotos hechas con el móvil.

Para la impresión utiliza película instantánea tipo Polaroid (la misma que usan las cámaras instantáneas de Fuji) de 8,6 cm x 5,4 cm con un tamaño de imagen de 6,2 x 4,6 cm (más o menos el tamaño de una tarjeta de crédito), ya que la película tiene un borde similar al de las películas Polaroid de toda la vida.

A diferencia de cómo funciona la LG Pocket Photo (de impresión térmica sobre papel fotográfico), la de Fuji dispone de un cabezal LED que transfiere la imagen sobre película fotográfica, en un proceso similar al revelado instantáneo. El resultado son fotos de verdad, con una apariencia muy parecido al que se obtiene con una cámara Polaroid analógica.

El funcionamiento de la Instax Share es muy sencillo. Funciona con dos pilas CR2 (el adaptador a red es opcional) y genera una red wifi propia a la que hay que conectar el teléfono móvil. Desde éste y con la aplicación Instax Share, disponible gratuitamente para iOS y Android, se seleccionan las fotos que se quieren imprimir y se envían a la impresora.

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La impresora dispone de una serie de indicadores: tres LED verdes para el estado de las pilas y diez LED también verdes como contador de la película disponible. Cada cartucho tiene diez películas y cuesta unos 8 euros, así que sale más o menos a 80 céntimos cada foto, algo menos comprando paquetes con dos o cinco cartuchos. No es barato pero tampoco es descabellado teniendo en cuenta lo cómodo y fácil e inmediato que resulta obtener copias en papel. El tiempo de impresión es de unos 15 segundos desde que se envía la foto a la impresora.

El botón “Reprint” en el lateral de la impresora sirve para sacar copia de la última foto impresa sin necesidad de volver a enviarla, muy útil para el típico momento de “¡yo también quiero una copia!”.

Para mejorar el resultado de la transferencia de la imagen a la película el software de Fuji dispone de un modo automático de mejora de la imagen que conviene activar. El mismo software también permite editar algunos aspectos de la foto, como redimensionar o rotar la imagen o añadir plantillas con adornos y textos.

La SP-1 no tiene más misterio; lo más "complejo" que permite es poner una contraseña para evitar que cualquiera que se conecte al wifi de la impresora se ponga a imprimir en ella, pero ni siquiera es necesario —y en una fiesta, por ejemplo, puede ser divertido dejar la impresora en abierto y que por ella vayan saliendo en papel las fotos que hace la gente.

Puestos a pedir sería interesante que se pudiera imprimir en la Instax Share directamente desde cámaras como la X100S con la opción Eye-Fi, pero al menos por ahora esto no es posible.

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La Fujifilm Instax Share SP-1 cuesta unos 149 euros, que no es un precio barato pero tampoco es excesivo. Eso sí, no esperes la calidad de imagen que se consigue con una impresora de inyección de tinta de sobremesa —de un precio similar o inferior— o en un local de revelado.

La idea de la SP-1 es ofrecer la inmediatez de las fotos en papel en un impresora que cabe en el bolsillo, lo mismo que ofrecía en su día la Polaroid SX-70, pero adaptada a la era de los smartphones. Así que las fotos tienen una resolución, contraste, fidelidad de color y nitidez limitadas. Los mismos ‘peros’ y a la vez el mismo encanto de las Polaroid originales.

Manual para Misiones espaciales en cinco fases

Rosetta y Philae son sin duda la misión espacial más importante de 2014, pero es una misión que comenzó a gestarse en 1993.

Manual para Misiones espaciales en cinco fases es un interesante vídeo del Instituto de Astrofísica de Andalucía acerca de lo que implica involucrarse en una misión espacial y sus largos plazos de ejecución; habla de las distintas fases de la misión, desde la idea original, el diseño, la construcción y la ciencia, a través de personas del IAA.

Como dice Luisa María Lara en el vídeo:

Cuando al final llegan los datos hay un gusanillo que te quiere meter en ese estado de nervios y de estress continuo en analizar los datos. Eso yo creo que es lo que mantiene viva la ciencia, la tecnología y el progreso en este país y en cualquier otro país. La inquietud humana por conocer y por disfrutar con el conocimiento.

[…]

…una se llega plantear: bueno, comenzamos otra misión espacial… Sé que esto va a durar 20 ó 25 años… ¿Quiero volver a empezar yo con toda esta maquinaria?… Al final uno decide que sí no solo ya por uno mismo sino porque detrás de eso dejas una herencia de conocimiento y de gente joven que puede continuarte.

El vídeo forma parte de Deconstruyendo la luz, un proyecto audiovisual de divulgación con motivo del próximo Año Internacional de la Luz que consistirá en en once piezas cortas y un documental.

El Año Internacional de la Luz «pretende comunicar a la sociedad la importancias de la luz, y sus tecnologías asociadas, en el mundo actual en áreas tan importantes como la energía, la educación, la salud, la comunicación, etc.».

Burn The Walls: un documental sobre el arte urbano

Hace años que me interesa mucho el fenómeno del arte urbano, siempre que no se aplique sobre edificios históricos, una furgoneta que sin comerlo ni beberlo su dueño se convierte en el lienzo de uno de estos artistas, etc.

Por eso me está gustando mucho Burn The Walls, una webserie sobre el tema producida por Burn en España.

Serán un total de 7 webisodios y un documental de 30 minutos; aún no están todos, pero por ahora mola.

(Gracias por la pista, Juan).


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