
Últimamente se está hablando mucho de las marcas de agua (watermarking) en textos generados por los modelos de lenguaje de las IA. ¿Deberían los textos producidos por una IA llevar una marca invisible que permita reconocerlos? Y todo a raíz de que Anthropic hiciera público el sistema que utilizará su LLM Claude pero, sobre todo, porque el artículo 50 del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial ya es aplicable desde el 2 de agosto de 2026.
¿Qué pide la Unión Europea? Según el texto oficial de la ley, explicado para legos, se obliga a los proveedores de sistemas IA que generan audio, imágenes, vídeo o texto sintético a hacer que esos contenidos puedan identificarse mediante marcas legibles, utilizando «soluciones eficaces y razonablemente robustas» (toma generalización).
Pero hay un matiz importante: el propio artículo excluye los sistemas que simplemente realizan lo que sería una ayuda a la edición o que no modifican sustancialmente los datos o su significado. Para textos sobre asuntos de interés público, es decir las noticias en prensa, radio, TV e internet principalmente, existe además una obligación de informar al público, excepto cuando haya una revisión o control editorial humano posterior y una persona (física o jurídica) asuma la responsabilidad editorial.
Curiosamente la ley no dice que «todo lo que toque una IA deba considerarse escrito por una IA», ni obliga específicamente a utilizar una frase o aviso concreto. Simplemente exige que esté indicado y se pueda detectar (presumiblemente, de forma automática por otro software). Según el Código de buenas prácticas sobre transparencia de contenidos generados por IA, firmado por Anthropic otras 190 organizaciones y empresas, existen formas prácticas de cumplirlo. Hay un método para textos y otros para imágenes y similares, donde Anthropic empleará además C2PA que son metadatos firmados criptográficamente que permiten comprobar si se ha alterado el contenido.
En aquel momento, parecía buena idea
Aunque la idea parece en principio loable, el debate está candente, tal y como deja ver el artículo de Guillaume Meyer Por qué estoy en contra de las marcas de agua de la IA. Meyer ha creado watermarks-remover, un proyecto que elimina las marcas de agua dejando los textos con una pulcritud intachable como «no detectables». Alcanzó 2 millones de visualizaciones y 9.000 estrellas en GitHub en menos de 3 días.
Su argumento central es fácil de entender: que una máquina haya intervenido de algún modo en un texto no significa que sea su autora. Puede haberlo escrito una persona y haber pasado después por Claude para corregirlo, traducirlo, resumirlo o modificarlo. De hecho, raro sería ver un texto que no haya pasado por una máquina que actúa como corrector ortográfico, traductora o incluso como revisora de estilo SEO. Así que, eso no merece ser detectable, ergo… fuera marcas.
¿Cómo funcionan las marcas de agua de Claude?
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