Por @Alvy — 7 de Noviembre de 2026

La guerra eterna del maíz: corn vs. maize (CC) freepngimg.com

Me ha hecho gracia encontrarme de nuevo con la página de discusión sobre el maíz en la Wikipedia. Tenía anotado un viejo hilo al respecto y veo que pasan los años y la cosa no ha cambiado. Es algo que demuestra por qué internet es genial y cómo en ella hay rincones donde la humanidad demuestra que podría discutir durante décadas sobre prácticamente cualquier cosa. En este caso, el debate es si el artículo dedicado al maíz debería titularse maize o corn en inglés, dos términos que parecen equivalentes en ese idioma, aunque luego se descubre que no tanto.

En castellano tenemos a veces esa misma situación, pero creo que no genera tanta discusión: podemos llamar automóviles a los coches (o incluso carros), a las cerillas fósforos o a los ordenadores computadoras. Pero no me viene a la mente ninguna lucha tan encarnizada. ¿Patata o papa? ¿Móvil o celular? ¿Gafas o anteojos? Aquí parece que la regionalidad, generalmente se refiere al uso común en España vs. Latinoamérica, aunque también podríamos hablar que si son fabes o alubias dentro de España (o entre Asturias vs. resto de España).

El caso es que la controversia del corn frente al maize para el título enciclopédico del maíz lleva abierta dos décadas. Y como en Wikipedia algunas cosas se votan, incluso hubo propuestas formales de cambio en 2007, 2011, 2013 y 2015, todas ellas sin conseguir rebautizar el artículo. Una auténtica guerra de las mazorcas, con argumentos lingüísticos, científicos y hasta acusaciones de «antiamericanismo». Buscando al respecto he visto que hasta la revista online Vice habló de ello.

«Maize» vs. «corn»

Los partidarios de maize defienden que es un término científicamente preciso e internacionalmente comprensible. Corn, en cambio, significa cosas diferentes según el país: en Inglaterra es más bien trigo, en Irlanda avena y en Estados Unidos maíz. Al igual que sucede en la versión de Wikipedia en español, la Wikipedia en inglés debe evitar favorecer una variante nacional del idioma. Una regla que suelen seguir es que la precisión importa más que la popularidad, dado que se trata de enciclopedia.

Los defensores de corn, en cambio, dicen que es el término más cotidiano, reconocible y mucho más buscado en internet, especialmente en Estados Unidos. Wikipedia recomienda utilizar nombres comunes, y a las palomitas nadie las llama popmaize sino popcorn. Los del otro bando replican que las búsquedas de corn en la Wikipedia ya redirigen automáticamente a maize.

Parece que, por ahora, maize sigue ganando. Aunque, con un poco de sarcasmo, también existen páginas en la propia Wikipedia de desambiguación para corn y para maize. En la de corn dice que «corn se refiere a menudo a maize» mientras que en la otra pone que «maize es una planta».

Una larga disputa enciclopédica en la que se han invertido probablemente más palabras que granos tiene una tonelada de mazorcas.

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Por @Alvy — 6 de Noviembre de 2026

Mr. Beast, maestro del clickbait y las miniaturas optimizadas

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+ Unclickbait
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Mr. Beast, maestro del clickbait y las miniaturas optimizadas

Si las miniaturas de arriba parecen vídeos irresistibles y las otras meros vídeos que cualquiera podría grabar con su móvil en el patio de su casa es porque las primeras son una versión diseñada, testeada, algorítmicamente optimizada, hipervitaminada y mineralizada para que la gente haga clic sobre ellas. Tranquilo, no eres tú: es tu cerebro siendo engañado.

Por suerte alguien ha creado Unclickbait un antídoto rápido en forma de extensión para Chrome, Firefox y navegadores compatibles (como Brave). Resuelve el problema cambiando las miniaturas de los vídeos de YouTube por otras extraídas de más o menos el punto medio del vídeo real. De este modo lo que se ve es lo que hay. Se puede activar o desactivar haciéndole clic, y listo.

Y no hay mucho más que contar, excepto que ojalá funcionara también con los títulos, especialmente los MAYUSCULIZADOS, dado que todos son por lo general tan engañosos y falsos como clickbaitianos.

Hubo un tiempo en el que YouTube incluso eliminaba los vídeos por contener «miniaturas engañosas que no muestran la realidad». ¡Ah, qué tiempos! Hoy en día, hay barra libre. Eso por no hablar de que muchas (e incluso se reconoce en los propios vídeos) muestran escenas claramente falsas, normalmente generadas por IA, tan cutres a veces que los protagonistas ni se parecen, junto con títulos que completan el trabajo sucio. Bienvenido, Unclickbait, que tengas larga vida.

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Por @Alvy — 6 de Noviembre de 2026

El encanto del pasado: El nuevo gadget que convierte tu Mac en una máquina de Morse

Del creador de Woodpecker, y casi desde el siglo pasado, llega una elegante aplicación que añade el dit-dit-diiit al teclado: Dot & Dash. Es un manipulador Morse (llave Morse) para Mac, que funciona con el teclado real y sonidos no menos reales pero con cinta impresa virtual. Se maneja con la barra espaciadora las teclas del cursor: pulsación corta para el punto y larga para una raya. Un regreso al siglo XIX sin levantarse de la mesa.

Para aprender código Morse incluye 20 lecciones de dos o tres minutos, que comienzan por las letras E y T (las más frecuentes) hasta el resto del alfabeto y finalmente números, signos y señales especiales. Hay repasos diarios de cinco minutos y un mapa del progreso. Luego permite entretenerse con todo tipo de parafernalia extra telegráfica.

  • Conversión. De texto a Morse y viceversa.
  • Velocidad. Entre 5 y 40 palabras por minuto (espaciado Farnsworth, una técnica para aprender dejando pausas más largas entre letras y palabras).
  • Teclear en cualquier app. Permite escribir en Morse en cualquier aplicación manteniendo pulsada la tecla Opción derecha. Como un drop mic pero en código.
  • Manipuladores. Los hay de tecla simple, paletas iámbicas A/B (una para puntos, otra para rayas) y dispositivos USB compatibles.
  • Biblioteca. Guardar mensajes para reproducirlos y compartirlos.
  • Exportación. Se puede exportar una cinta como imagen, audio, vídeo cuadrado o vertical.

El Morse está tan obsoleto –quizá de ahí su encanto– que desde hace tiempo ni siquiera se pregunta por él en el examen para sacarse la licencia de radioaficionado, aunque aparece en muchas películas como «método de comunicación alternativo» que salva situaciones difíciles a los protagonistas. Para algo ha de servir todavía.

Dot & Dash tiene siete acabados visuales (blanco, negro, etcétera), funciona sin conexión y no requiere crear una cuenta. Es compatible con macOS 14 o posterior (Macs Intel y Apple Silicon); ideal para reutilizar viejos equipos que no sirven para mucho más. Su precio es de 29 dólares y una misma licencia se puede usar en hasta tres ordenadores.

Es un código antiguo… pero válido

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Por @Alvy — 6 de Noviembre de 2026

Los aficionados a las maquetas apreciarán este viejísimo programa del archivo de la BBC que huele a pegamento, pintura y ciencia ficción de la b… Estooo… a ciencia ficción. En un fragmento de Techno (1990) donde Kate Bellingham y Mat Irvine explican cómo se construían los decorados en miniatura (también conocidos como dioramas) que convertían pequeños objetos a escala en mundos y escenarios gigantescos.

Por ahí se pueden ver un módulo lunar del Apolo 11, el Nautilus de las 20.000 leguas de viaje submarino de Verne, atacado por el calamar gigante, aviones a punto de despegar y trenes de época.

Pero lo realmente interesante llega con las naves espaciales: ingeniería de baja tecnología capaz de viajar por el universo sin salir del taller. El presentador explica lo que llama «síndrome del secador de pelo», llamado así por una nave de Los siete de Blake, que por circunstancias de la dura vida de los artistas se fabricó a toda prisa con dos secadores de pelo.

También se aprecia el espíritu de lo que denominan kitbashing: aprovechar piezas de maquetas comerciales para darles un uso completamente distinto. Un bloque de motor de un coche de carreras puede acabar incrustado en el fuselaje de una astronave; tuberías, escalerillas, vigas y medias esferas de plástico se transforman en una base lunar. Luego está la pintura, las señales y el envejecimiento: suciedad cuidadosamente aplicada que hace que el plástico deje de parecer recién salido de la caja.

La joya galáctica del reportaje es la nave Enano Rojo (Red Dwarf, 1988), una comedia británica ambientada en el espacio, en una nave de transporte minera que por una fuga de radiación no despierta a su único tripulante humano hasta tres millones de años en el futuro. Está la maqueta de gran tamaño de la esclusa de la nave: entre su detallada maraña de conductos se esconden piezas de otros kits, como una válvula de cisterna y dos portarrollos de papel higiénico. Impresionante tecnología espacial, disponible en la sección de fontanería del Obramat.

Todo un recordatorio de que para conquistar el espacio a veces basta un poco de imaginación, una caja de cartón y un pincel y una visita a la ferretería más cercana.

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