Por @Alvy — 24 de Octubre de 2026

Railpass: relajantes viajes interminables en tren por todo el mundo, sin salir de casa

Sami Smith se ha dado cuenta de lo relajantes que suelen ser los viajes en tren y que mirar por la ventanilla proporciona una tranquilidad inusitada. Así que ha creado Railpass que convierte la pantalla en un vagón de tren desde el que contemplar paisajes en movimiento. El contenido son vídeos grabaciones de vídeo auténticas, hechas desde trenes, reproducidas como se vieran a través del cristal. Un gran invento que no requiere pagar billetes, seguir horarios, ni hacer las maletas. Y si te aburres, el botón Random te lleva a otro lugar del mundo al azar.

La idea es similar a otras que se han visto con webcams en ventanas, parques o los canales de YouTube de paseos por las calles o en Metros o tren.

El menú permite escoger entre 34 países y territorios repartidos por América, Europa, Asia y Oceanía. Hay opciones como España, Japón, Suiza, India, Canadá o Australia; también regiones como Escocia, Gales o Hong Kong. Puedes ver cómo son los recorridos ferroviarios y paisajes de muchos lugares. Y para completar la ambientación se puede activar el sonido y elegir entre seis ambientes visuales: despejado, atardecer, noche, lluvia, niebla o nieve (esto sí son efectos especiales, no grabaciones). Un pequeño bug: algunas grabaciones están en sentido contrario de la marcha, lo cual a mi me resulta incómodo por naturaleza, pero bueno… Se cambia por otro sitio y listo.

Railpass puede considerarse una especie de salvapantallas ferroviario o una televisión con un único canal dedicado a ver pasar el mundo, descubrir paisajes o cotillear qué se ve en diversas ciudades y países. Se puede poner en una segunda pantalla mientras se está trabajando o cuando el ordenador no tenga nada mejor que hacer. El resultado es bonito.

(Vía Kottke.org.)

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Por @Wicho — 24 de Octubre de 2026

Impresión artística de la Mars Odyssey en órbita alrededor de Marte – NSA/JPL
Impresión artística de la Mars Odyssey en órbita alrededor de Marte – NSA/JPL

El 24 de octubre de 2001 la sonda Mars Odyssey de la NASA entraba en órbita alrededor de Marte para una misión con una duración prevista de 32 meses. Pero ha superado con creces ese objetivo, pues hoy mismo cumple 25 años de servicio, unas diez veces lo que se supone que iba a durar.

Además desde el 2 de noviembre de 2006 la Mars Odyssey es la sonda que más ha durado en servicio en órbita alrededor de otro planeta. Le quitó este puesto a la Mars Global Surveyor, con la que se perdió el contacto el 2 de noviembre de 2006 debido a un fallo en una actualización del software de a bordo tras haber realizado 34.202 órbitas alrededor de Marte y haber enviado 25.528 imágenes a la Tierra.

La misión de la Mars Odyssey era –y, p or ahora, aún es– la de buscar evidencias de la presencia de agua o hielo en el pasado o en el presente y estudiar la geología y la radiación en Marte.

Para ello llevaba a bordo tres instrumentos: Thermal Emission Imaging System (THEMIS), que es una cámara que ve en el infrarrojo y en el espectro visible y que sirve tanto para fotografiar la superficie como para estudiar su temperatura y para refinar los datos de su composición obtenidos mediante el GRS, un espectrómetro de rayos gamma, el segundo de los instrumentos de a bordo. El tercero era Marie, de Martian Radiation Experiment, un instrumento dedicado a medir la radiación pero que dejó de funcionar el 28 de octubre de 2003 después de que los efectos de una tormenta solar alcanzaran la sonda.

En cualquier caso los dos primeros han servido para obtener indicios de presencia de agua en Marte, algo que confirmó años más tarde con mediciones in situ el aterrizador Phoenix Lander.

Todo este tiempo después la Mars Odyssey sigue haciendo ciencia desde su órbita, aunque también es muy importante su tarea como relé de comunicaciones para las sondas y rovers de la NASA sobre la superficie de Marte como Curiosity, Perseverance o InSight, y en su momento Spirit, Opportunity, y la ya citada Phoenix Lander hasta que dejaron de funcionar.

Cuando cumplió los veinte años de servicio se estimaba que tendría combustible para seguir en servicio al menos hasta finales de 2025. Pero ahora calculan que podría ser hasta finales de 2028.

En cualquier caso veinticinco años de servicio y contando en un ambiente tan hostil como la órbita de un planeta no está nada, nada mal.


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Por @Alvy — 23 de Octubre de 2026

Un aplicación para añadir sonido a los teclados silenciosos

El mundo de los gadgets está mu loco, como demuestra Woodpecker, una en cierto modo paradójica utilidad que sirve para añadirle un sonoro ruido mecánico a las teclas de los teclados silenciosos. Así, como suena.

En otras palabras: si repasamos la historia, al principio los teclados eran mecánicos y hacían ruido porque sí; podías odiar el clac-clac-clac o amarlo, pero no había tutía. Luego se inventaron los teclados silenciosos, trayendo la calma y tranquilidad a las mesas. Y ahora hay quien prefiere volver a los ruidos clásicos no ya comprando un teclado mecánico, sino simplemente añadiéndole sonido a un teclado normal instalando una utilidad como esta.

No he llegado a comprarla, pero se puede probar 24 horas y parece que está muy bien resuelta, además de verse muy elegante. En total ofrece 22 tipos de sonidos diferentes, desde los más discretos a los más estruendosos. Parece estar bastante currado porque el sonido es en estéreo según sea la posición de las teclas y se puede incluso afinar el sonido cambiando el Tono y un efecto llamado Room (que parece como un ligero eco). También hay teclas para activarlo o silenciarlo, y una desactivación automática cuando se usa el micrófono. El retardo que tiene son unos 20 ms para teclados con cable y entre 150 y 250 ms para los Bluetooth.

Funciona para MacOS 13 o superior; una vez comprada (unos 5 euros) la licencia se puede instalar en hasta tres dispositivos diferentes.

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Por @Wicho — 23 de Octubre de 2026

Foto de producto del iPod originalTal día como hoy hace 25 años Steve Jobs presentaba en público el iPod, aunque no estuvo disponible hasta el 10 de noviembre y no llegó a España hasta principios de 2002.

Era, por si no lo recuerdas, un reproductor de música digital –sobre todo se utilizaba para mp3 pero no era el único formato que soportaba– que medía 10,2 cm de alto × 6,2 cm de ancho × 1,9 cm de grosor y pesaba 184 gramos y en cuyo interior había un disco duro de cinco gigas en el que Apple decía que podías meter hasta 1.000 mp3. La batería te permitía escuchar hasta diez horas de música. Su precio era de 399 dólares, 459 euros en España.

Yo recuerdo perfectamente que cuando me enteré de su presentación pensé que era una locura, que Steve Jobs se iba a cargar la empresa, que entonces distaba de ser el titán de la tecnología que es hoy en día. Y siempre lo cuento cuando me preguntan cosas de tecnología, por aquello de dejar las expectativas claras.

Pero tras unos 450 millones de unidades vendidas durante los algo más de 20 años que estuvo en producción –Apple lo sacó de su línea de productos el 10 de mayo de 2022– hoy ya sabemos que no fue así para nada, aunque en esto también ha tenido mucho que ver el iPhone¹, cuyo éxito de ventas está directamente relacionado con la desaparición de los iPod.

Y también sabemos que puso patas arriba la forma en la que escuchamos música, por mucho que el de Apple no fuera el primer reproductor de audio digital en llegar al mercado. Y también puso patas arriba la forma en la que nos venden la música. Suponiendo que nos la vendan.

Así que por mucho que con el tiempo algunos estemos retomando lo analógico, sin que una cosa quite la otra, y que el iPod esté experimentando un resurgir en los mercados de segunda mano, igual que otros reproductores digitales de nueva fabricación, como una forma de escuchar música sin las distracciones de un teléfono móvil, creo que no cabe duda de que el iPod ha sido uno de los cacharros más relevantes de la historia de la tecnología.

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¹ Para cuando Apple presentó el iPhone yo ya me había caído del guindo y desde el momento cero dije que iba a ser un éxito apabullante.


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