Por @Wicho — 13 de Julio de 2026

Tal día como hoy de 1976 el aterrizador de la misión Viking I de la NASA se posaba de una pieza sobre Marte. No era el primero en hacerlo, pues eso lo había conseguido el aterrizador de la misión Mars 3 de la URSS. Y antes de eso el Mars 2 se había estampado contra la superficie del planeta rojo al fallar los paracaídas de frenado.

Pero si bien el aterrizador de la misión Mars 3 apenas transmitió datos durante veinte segundos el de la Viking I funcionó durante algo más de seis años. Y si dejó de hacerlo fue porque una actualización de software fallida, destinada a gestionar mejor la carga de sus baterías ya muy perjudicadas por todo ese tiempo en funcionamiento, se cargó el software que controlaba la orientación de la antena, lo que hizo que se perdiera el contacto con él.

Así que a principios de 1983, tras varios meses de intentar retomar las comunicaciones, la NASA dio por finalizada la misión.

La descripción
Primera imagen en color de la superficie de Marte, tomada al día siguiente del aterrizaje

Durante su tiempo en activo el aterrizador obtuvo una miríada de imágenes y datos acerca de la temperatura de la atmósfera y del suelo, la humedad y presión atmosféricas, la velocidad y dirección del viento, e hizo el análisis de varias muestras del suelo recogidas con un brazo robot para averiguar su composición. El sismógrafo nunca llegó a desplegarse.

El resultado de los análisis del suelo por el instrumentos Labeled Release (LR) fue objeto de polémica durante años, ya que había quien decía que mostraban posibles indicios de vida actual en Marte. Pero como los otros dos instrumentos dieron resultados claramente negativos al final el consenso mayoritario está en que los datos no eran colclusivos y no confirmaban vida en Marte.

Aunque desde el descubrimiento de percloratos en Marte por por parte de la Phoenix Mars Lander y de moléculas orgánicas por parte de Curiosity y Perseverance han vuelto a dar un poco de impulso a la idea.

Pero el consenso mayoritario sigue siendo que si hay vida en Marte aún no la hemos encontrado.

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Por @Wicho — 13 de Julio de 2026

Señales de tráfico que indican la presencia de robo taxis, otro de los temas que se trataron en esta edición de Cruce de cablesYa había hablado con David Sierra de Cruce de cables (RNE) sobre cómo de inagotable –al menos por ahora– demanda de los centros de datos para el procesado de la IA estaba haciendo subir el precio de la RAM y de los discos. Pero ahora esa subida de precio se ha trasladado también a dispositivos enteros, ya sean ordenadores, móviles, videoconsolas, o casi lo que quieras que necesite algo de memoria o de almacenamiento.

Aunque casi lo peor es que las previsiones son que para este trimestre que acaba de empezar los precios suban de nuevo entre un 40 y un 50 %. Y para el último trimestre del año otro 30 % o así respecto a los precios en los que quedarán tras el trimestre que viene.

Y esto no sólo está afectando a quienes queremos comprar un disco, ya sea de toda a vida o SSD, o una tarjeta de memoria para una cámara, por citar un par de ejemplos. Es que fabricantes tan tochos como Apple también se están viendo afectados.

Así que aunque durante un tiempo intentaron mantener el precio de sus productos hace poco han anunciado una subida generalizada de precios que supone un aumento medio como de un 20 %. Pero hay extremos como los del Apple TV 4K, que ha subido como un 54 % y otras ridiculeces como las Apple Vision Pro, que han subido como un 6 %.

Eso son como unos 275 euros de media de subida. Pero claro, los porcentajes y las medias tienen los trucos que tienen y también te puedes encontrar con que el Mac Studio con procesador M3 Ultra, que ciertamente es un cacharro de gama alta, ha subido unos 1.500 euros.

La cosa está tan chunga que incluso hay fabricantes que están recurriendo a montar RAM de menos prestaciones en sus equipos, con lo que estamos viendo algunos que salen con memorias DDR4 o incluso DDR3 frente a la DDR5 que era el estándar más extendido últimamente.

Que no me parece una mala solución, ojo, porque salvo para algunos usos muy específicos la mayor parte del tiempo nuestros cacharros están a la espera de que les digamos qué tienen que hacer. Así que tampoco pasa nada por usar esas RAM más lentas. Para leer Bluesky o escribir un texto da exactamente igual.

Si tienes dudas acerca de si esto va a parar en algún momento yo diría que sí porque, como ya he dicho muchas veces es que la burbuja de la IA tiene que estallar y que no es una cuestión de si va a hacerlo sino de cuándo.

Pero mientras los fabricantes de memoria y discos seguirán exprimiéndonos porque tampoco tienen ningún incentivo para aumentar su capacidad de producción mientras las empresas que se dedican a la IA estén dispuestas a comprarles todo al precio que sea.


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Por @Alvy — 13 de Julio de 2026

El diccionario inglés-naranjomecaniquil de Anthony Burgess, también llamado Nadsat

El otro día estuve repasando La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971) y me acordaba de que los personajes hablaban una especie de neolengua bastante peculiar. Resulta que Anthony Burguess, el autor de la novela, escribió un diccionario completo de Nadsat para que sirviera de referencia.

El Nadsat es inglés (o en castellano en el doblaje de Carlos Saura traducido por Vicente Molina Foix) con una mezcla de palabras de otros idiomas, un poco como en Blade Runner (Ridley Scott, 1982). La mayoría están en ruso, pero también hay romaní, alemán, francés e inglés antiguo y lo que llama «del colegio».

De este modo, los drugos (droog en inglés) son «amigos», del ruso, videar es ver/mirar, las débochcas son chicas, el moloko es leche, los militsos son policías y el chaplino es el sacerdote.

Otra detalle «tecnológico» que siempre me llamó la atención es el futurista coche que conduce el protagonista, que era un Adams Brothers Probe 16 M-505, del que solo se fabricaron tres prototipos. En la película lo llaman Durango 95 y entre sus peculiaridades están que no tiene puertas, se entra por el techo, deslizando la «cúpula» y que apenas tiene 86 cm de altura.

Curiosos inventos ambos para la ultraviolenta película de la filmografía de Kubrick que supuso toda una revolución en su momento.

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Por @Alvy — 12 de Julio de 2026

Las anti-tipografías, unos conceptos para luchar por la privacidad y contra la IA

Encontré algunas referencias a un par de tipografías, o más bien anti-tipografías, realmente curiosas más que nada por los conceptos, porque por la practicidad no sé yo. Una se utiliza para concienciarse sobre la privacidad, la otra para luchar contra las IA que son capaces de «leerlo todo». Digamos que son sólo para humanos.

ZXX. Objetivo: dificultar la tarea a los OCR

ZXXZXX es una idea del diseñador Sang Mun, que la publicó en 2012. Está concebida para dificultar el trabajo del software de reconocimiento óptico de caracteres (OCR). El texto es legible para los humanos aunque para los algoritmos es difícil de interpretar. Al menos para los de hace una década; ahora quizá ya no tanto.

La familia ZXX incluye cuatro estilos distintos (ZXX Camo, ZXX Noise, ZXX X’ed y ZXX False) que aprovechan diferentes diferentes debilidades de los OCR. Lo que hacen es añadir al texto manchas, ruido visual, cruces o directamente caracteres falsos. Los modelos de lenguaje de la IA actual pueden reconocer algunas de estas limitaciones y evitarlas, dependiendo del tiempo que se dedique y la versión que se use: tal vez ChatGPT gratuito no lea bien el texto, pero la versión Pro más avanzada, Claude o Gemini puede que no tengan tanto problema.

Ghost Font: letras en movimiento

La idea otra idea es más de los tiempos actuales. Se trata de una tipografía que abandona las ideas preconcebidas y codifica el mensaje en movimiento de los píxeles en forma de «puntos grandes» dentro de un vídeo. Además de eso, añade un mensaje señuelo para engañar a los modelos de IA.

Este experimento de Mixfont produce un vídeo MPEG4 en vez de un archivo tipográfico, así que tampoco es que sirva para maquetar un documento, pero sí para un rótulo, un CAPTCHA o una portada. Si se hace una captura estática no se aprecia ningún texto, y son el «ojo humano» y nuestro imperfecto sistema de visión los que descifran el mensaje. Es prácticamente una ilusión óptica de esas que nos gustan tanto por aquí. Los autores dicen que con acceso al código fuente una IA potente puede descifrarlo, pero seguramente ni merezca la pena planteárselo.

En fin, me han parecido un par de curiosidades la mar de llamativas sobre el maravilloso mundo de las tipografías raras, raras, raras.

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