Por @Alvy — 7 de Julio de 2026

Los servidores europeos dependen en gran parte de proveedores estadounidenses, lo cual pone de manifiesto la falta de soberanía digital

CipherCue ha analizado 19.450 empresas europeas de 7 mercados para ver qué proveedor y servicios básicos utilizan para su web principal, usando simplemente los registros de DNS y AS (sistemas autónomos) en vez de geolocalizarlos por IP. En conjunto, los proveedores con sede en Estados Unidos aparecen en 7.279 webs, un 37,4% del total. Cloudflare es el proveedor número 1 en todos los países estudiados, dado que se utiliza en 4.490 webs; está por delante de cualquier proveedor local o regional.

El ranking por dependencia de proveedores estadounidenses lo encabeza Reino Unido, con un un 67,5% alojado en Estados Unidos, seguido de Países Bajos con un 53,6% e Italia con un 48,4%. España es la siguiente con el 44,6% y después están Francia, Alemania y Polonia (18,8%, el menos dependiente). En el caso de España, el estudio ha analizado 1.427 entidades, de las que 637 se sirven desde proveedores de EEUU; 329 usan Cloudflare, 128 Amazon y 180 otros proveedores también de EE.UU.

En la práctica esto significa no sólo que esas webs estén físicamente alojadas en EEUU, sino que todo lo que es visible de su infraestructura depende con mucha frecuencia de empresas estadounidenses. Esto es algo relevante para quienes hablan de soberanía digital y riesgo de concentración. ¿Va acaso Europa demasiado lenta buscando esta soberanía? [Fuente: Ciphercue.]

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Por @Wicho — 7 de Julio de 2026

Portada del libro con un Mosquito en vuelo en la parte superior central y parte de una base de la RAF en la parte inferior Bloody Dangerous: Fifty missions over Germany: The last first-hand account from WW2. Por el Teniente de vuelo Colin Bell, DFC. Abacus, 5 de marzo 2026. 204 páginas.

En 1940, con 19 años el autor fue aceptado en la Real Fuerza Aérea Británica (RAF) y tras superar el periodo de instrucción fue enviado a los Estados Unidos para aprender a pilotar. Pero lo hizo tan bien que en ves de enviarlo a una unidad de combate sus superiores decidieron retenerlo allí para que formara a nuevos pilotos.

Así que no fue sino hasta 1943 cuando por fin volvió al Reino Unido y se unió al 608 Escuadrón, dotado con Mosquitos. En él llevó a cabo cincuenta misiones sobre Alemania antes de pasar a una unidad que se dedicaba a traer a través del Atlántico Mosquitos ensamblados en Canadá, unidad en la que terminó la guerra.

Me encantan las biografías de pilotos. Y Amazon lo sabe. Así que acertó al sugerirme esta. Pero acertó doblemente porque fue publicada en marzo de este año. Y es que sí, el teniente de vuelo Bell sigue vivo y coleando. Aunque con 105 años cumplidos. Con lo que con toda seguridad estás serán las últimas memorias que veremos publicadas por parte de ningún piloto de la Segunda Guerra Mundial. Ya no pueden quedar muchos más con vida a parte de él.

Me ha gustado por partida doble porque su edad y el haber sobrevivido a prácticamente todos sus contemporáneos le da un punto de vista de experiencia extra que se nota en el libro, en especial cuando advierte sobre ciertos peligros contra los que lucharon entonces y que vuelven a asomar la pata.

Así que recomendado, sin duda.

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El enlace a Amazon lleva nuestro código de asociado. Así que si compras el libro y a lo mejor alguna cosa más que no tenga nada que ver tras seguirlo lo mismo cobramos una pequeña comisión.


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Por @Wicho — 7 de Julio de 2026

Foto de cerca de la parte trasera del fuselaje de un avión con finlests instalados
Finlets instalados para ensayos de vuelo – VCF

Hace unas semanas di una charla en Naukas Barcelona en la que hablé de lo que hacen los fabricantes de aviones y las aerolíneas para reducir todo lo posible el consumo de combustible. No por sus convicciones ecológicas sino por las pecuniarias.

La terminé diciendo que más que ante la aversión al riesgo de los fabricantes y, sobre todo de las aerolíneas, motores propulsados por hidrógeno o aviones de fuselaje integrado lo que veríamos en los próximos años son pequeñísimos avances para ir consiguiendo reducciones cada vez menores de ese consumo.

Y el reciente anuncio de Delta de que va a instalar «finlets» en los 240 Boeing 737-800 y -900ER de su flota a lo largo de los próximos 18 meses viene a darme la razón. En concreto va a montar los desarrollados por Vortex Control Technologies (VCT).

Se trata de unas tiras de metal que miden 64×6,4 centímetros que lo que hacen es redirigir el flujo de aire sobre la parte trasera del fuselaje para eliminar turbulencias, lo que se traduce en un ahorro de combustible de un 1,2 %.

Foto tomada a través de la ventanilla de un A320 de Iberia al amanecer en la que se ve el ala rematada en un winglet, así como el motor
Los «winglets» son los dispositivos más o menos verticales que hay en las puntas de las alas y que en los últimos años se han ido estandarizando no sólo en aviones nuevos sino como opción para aviones que antes no los tenían por su ahorro de un 4 ó 5 % de combustible; ahora parece ser el turno de los «finlets» – Wicho

Ese uno y pico por ciento es una cifra que en principio parece bastante ridícula. Pero si multiplicamos ese ahorro por cada uno de los miles de vuelos que hace cada año uno de estos aviones la cosa empieza a tener más sentido.

Y más aún si tenemos en cuenta que los «finlets» se pueden instalar en apenas cuatro horas y con 16 horas hombre de trabajo, lo que, si lo organizan bien, no implica tener que parar el avión sino que se puede hacer en una pausa nocturna, por ejemplo.

La bola extra es, como decía al principio, que cada pequeño porcentaje de reducción en en consumo de combustible se traduce también en una reducción de emisiones, lo que es una buena noticia para nosotros y nuestra maltrecha atmósfera.


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Por @Wicho — 7 de Julio de 2026

Me encanta el arte urbano. Pero me desagrada mucho que se guarreen paredes porque sí. Ghost Pitùr es el apodo por el que se conoce a un ciudadano anónimo italiano que en su trabajo de día pinta fachadas pero que dedica algunas noches a recuperar muros guarreados.

Dice:

No soy un héroe.
Soy un ciudadano. Actúo por amor, no por gloria.

Lo mío es un acto de amor urbano.
Limpio muros pintados ilegalmente, elimino el deterioro. Lo hago porque la belleza es un bien de todos.

Creo en la belleza.
La belleza no es un lujo, sino parte de cómo vivimos juntos.
Cuidarla es un gesto sencillo que puede cambiar la forma en que vemos la ciudad —y a nosotros mismos—.

Y de hecho suele dejar una nota manuscrita cuando hace sus intervenciones en la que se puede leer «esto es un acto de amor urbano.»

Aunque al mismo tiempo cuenta que «cuando veo una obra bien hecha, con un mensaje, un propósito, un color [deliberadamente] elegido, una verdadera intención artística, me detengo. Me gusta. Nunca la tocaría», ya que su idea es proteger el arte urbano a la vez que lucha contra el abandono.

Mola.


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