Por @Alvy — 10 de Octubre de 2026

Proyecto Timestamper: un intento de salvaguardar de forma inmutable el legado cultural y científico de la humanidad.

El Proyecto Timestamper es, además de una iniciativa con nombre de película de ciencia-ficción, un intento de dejar constancia de la existencia de libros, películas, música, artículos científicos, pinturas y páginas web antes de que la inteligencia artificial generativa pudiera generar fakes y copias modificadas de forma masiva. El proyecto ha registrado colecciones enormes: por ejemplo, 85 millones de artículos científicos y 339.000 millones de capturas de páginas web. Esta es su descripción oficial:

Project Timestamper es una iniciativa de código abierto destinada a proteger la integridad del patrimonio de información de la humanidad en la era de la IA generativa. En este proyecto se asignan marcas de tiempo criptográficas al contenido histórico más valioso usando la cadena de bloques de Bitcoin. De este modo se crea una prueba permanente de la existencia de dicho contenido a mediados de la década de 2020. Etas marcas de tiempo generadas se comparten públicamente para garantizar que el contenido creado por humanos en el pasado pueda identificarse claramente, incluso cuando el contenido generado por IA llegue a dominar nuestra cultura.

Cómo funciona Timestamper

¿Cómo funciona TimeStamper? Para certificar una obra, ya sea un PDF, una película, una imagen, una base de datos o cualquier otro tipo de archivo, se calcula un hash o huella digital de cada archivo. Es una especie de identificador criptográficamente seguro que cambiaría si se modificara el contenido, aunque fuera en lo más mínimo.

El siguiente paso es guardar esas huellas en el lugar probablemente más seguro e inmutable que hay en la red hoy en día: la cadena de bloques (blockchain) de Bitcoin. Esto lo hace mediante OpenTimestamps, un estándar abierto que aprovecha una de las principales características de la cadena de bloques: su capacidad para marcar de forma indefectible el tiempo y el hecho cierto de que unos acontecimientos sucedieron antes que otros. De este modo, cualquiera puede comprobar más adelante que un archivo concreto ya existía en una fecha determinada. La ventaja es que el Proyecto Timestamper no conserva necesariamente los archivos ni demuestra quién los creó.

Al ser un proyecto de código abierto se puede acceder a todos los datos, que están en Github, ordenados por tipos de archivo: desde los trabajos científicos las películas, libros e incluso genomas públicos.

En el FAQ y el Porqué hay más información, algo sobre sus creadores e incluso un pequeño blog, donde explican precisamente la hercúlea tarea que supone por ejemplo el registro de 339.000 millones de páginas web. Me ha parecido una iniciativa tan ambiciosa por su alcance como ingeniosa por la forma de llevarlo a cabo, así que solo podemos desearles parabienes.

Relacionados:


PUBLICIDAD


Por @Wicho — 10 de Octubre de 2026

Sin despreciar los otros cada vez me gustan más los museos pequeños y manejables y especializados en temas muy concretos. Mi más reciente descubrimiento en este campo ha sido el Museo del Neón de Varsovia. O quizás mejor el Museo de los letreros de neón de Varsovia;.

Letreros de neón al estilo del archiconocido, al menos en España, letrero de Schweppes en la plaza de Callao en Madrid. Aunque con una vuelta comunista, lo que los hace especialmente peculiares.

Como te cuentan nada más entrar el neón fue descubierto en 1898 por los químicos británicos William Ramsay y Morris Travers. Y aunque intentaron utilizarlo para iluminación doméstica nunca fue realmente práctico para eso. Sin embargo el ingeniero francés Georges Claude vendió un letrero de este tipo en 1913 a una peluquería en París y en pocos años terminaron extendiéndose por todo el mundo.

Varsovia fue una de las ciudades en las que más lo petaron y entre las décadas de los 20 y los 30 del siglo XX llegó a haber decenas de letreros de neón de todos los tipos. Letreros que resultaron arrasados en su práctica totalidad, igual que la ciudad, en la Segunda Guerra Mundial.

Pero –y aquí viene el giro de guión inesperado de este museo y de esta historia– las autoridades soviéticas del país decidieron a finales de la década de los 50 que querían recuperarlos como forma de dar luz y color a las ciudades. Aunque no a lo loco, por supuesto, no fuera a ser que se colara el capitalismo o algo parecido a través de ellos. Así que crearon la empresa estatal Reklama para gestionar su diseño, empresa en la que trabajaron algunos de los mejores diseñadores polacos.

Seguir leyendo: «El delicioso y muy interesante Museo del Neón de Varsovia, un lugar en el que se encuentran diseño, tecnología y política»


PUBLICIDAD


Por @Alvy — 10 de Octubre de 2026

Memorándums y libros raros, raros, raros

En Read Rare hay 54 documentos que, como diría el Doctor Iglesias se pueden calificar de raros, raros, raros, raaaros… Algunos son porque son correos internos que quizá nunca debieron salir de las empresas; otros porque son libros viejos y descatalogados, casi imposibles de encontrar.

Hay documentos y libros de la gente que construyó Apple, Intel, Google, Netflix y Facebook, entre otros: 29 memorándums* y otros documentos internos como hilos de correo, además de 25 libros. Se pueden leer gratis o tomar prestados de la Biblioteca del Archivo de Internet.

Diez memos para abrir en pestañas y deleitarse

Cinco libros sobre «cultura» corporativa

La colección es todo una pequeña gran fondo documental con la que asomarse a las decisiones que acabaron en productos, guerras corporativas o alguna que otra conjunción cósmica universal. Hay estrategias brillantes, advertencias que hoy parecerían obvias pero que nadie escuchó y reuniones que podrían pasar por historias de la época del Imperio Romano, pero con la épica de los microchips y las redes digitales.

_____
* No estaba yo muy seguro así que tuve que recurrir al diccionario. Y efectivamente, se puede escribir memorándum o memorando, castellanizado; sus plurales serían memorandos o memorándums. La academia prefiere la versión castellanizada, pero yo prefiero la otra.

Relacionados:


PUBLICIDAD


Por @Alvy — 10 de Octubre de 2026

Cube Type, un generador de imágenes con tipografía isométrica para jugar con palabras en bloques

Cube Type es una pequeña web interactiva en la que juguetear con palabras en bloques de letras, como si alguien hubiese construido una tipografía con cubos y mucha paciencia. Brilla por su simplicidad y por el encanto de las formas isométricas.

Basta con escribir un texto para verlo transformado en una composición cuadriculada: los cubos crecen según haga falta; las líneas se ajustan y se puede decidir dónde cortar los textos. Una manera estupenda de poner incluso algo tan simple como «HOLA» con elegancia.

El editor ofrece controles para cambiar la composición y el aspecto: ajustar la perspectiva, el espaciado, añadir sombra, dejar cubos vacíos o incluso formar escaleras. También permite elegir entre una pequeña variedad de paleta de colores y recolocar todo el conjunto. Hay botón para deshacer, por si aquello acaba pareciendo un mensaje extraterrestre tras manipularlo demasiado.

El resultado se puede exportar y compartir como PNG, MP4 o GIF. Sirve para preparar rótulos, títulos o pequeños experimentos gráficos sin tener que instalar nada ni abrir un programa de diseño. Es una herramienta gratuita y directa, como dios manda: escribes, mueves los controles y el texto queda convertido en una pequeña nueva obra medio de diseño, medio arquitectónica, medio juguete infantil.

Relacionados:


PUBLICIDAD