Por @Alvy — 24 de Junio de 2026

navegar por ríos: un mapa que hace más por la geografía que algunos cartógrafos

Waterway Map es uno de esos proyectos cartográficos que cuando lo ves te parece «un mapa bonito» y acabas indagándolo como si fuera una madriguera de conejos fluvial. La idea es sencilla: toma los datos de OpenStreetMap y agrupar ríos, arroyos y otros cursos de agua según cómo están conectados entre sí.

En el mapa todo lo que fluye hacia el mismo sitio aparece con el mismo color; las de mayor afluencia son líneas más gruesas. Así que ahí están el Nilo, el Mississippi o el Ebro con sus amplias cuencas hidrográficas. Pero ojo: no mide el caudal real, ni las lluvias, anchura, ni sirve para saber si se van a inundar las casas cercanas. Es un mapa, no una bola de cristal.

La gracia técnica está en que WaterwayMap trata los ríos como un grafo: en OpenStreetMap las líneas circulan se trazan en un sentido, y en el caso de los ríos ese sentido debería coincidir con el del flujo. A partir de ahí el algoritmo del mapa calcula qué hay aguas arriba, reparte valores cuando un río se divide, recombina ramas cuando vuelven a juntarse y dibuja algunas líneas más gruesas según cuántos kilómetros de cauces tienen por encima. Ideal para perder la tarde felizmente.

Entre otras cosas se pueden…

  • Ver redes fluviales completas: los colores agrupan los afluentes y ríos conectados que acaban desembocando en el mismo punto.
  • Detectar bucles raros: los cursos de agua circulares suelen ser errores de mapeado en OSM, así que se si detectan se marcan (y se pueden corregir).
  • Encontrar desembocaduras «sospechosas»: un río que termina en mitad de ninguna parte puede ser una pista para corregir datos.
  • Explorar ríos concretos: hay una lista de ríos por nombre, país y afluentes.
  • Editar en OpenStreetMap: todo incluye enlaces para abrir los diferentes puntos en las páginas de datos del wiki de OpenStreetMap y arreglar los desaguisados.

El directorio mundial ya muestra cifras bastante curiosas. Por ejemplo, el río Huang He aparece con 5.267 km, 24 «canales laterales», 463 afluentes y 68.711 km de cursos aguas arriba desde su desembocadura. En el índice por países, España figura con 126.217 «canales» y 52 subregiones, mientras que Canadá aparece con 5.996.184 y Estados Unidos con 1.102.520. Cifras que no conviene tomar como hidrología oficial, sino como lo que son: datos útiles para cartógrafos y otras gentes y sobre todo muy frikis.

Este proyecto es una idea de Amanda McCann (encontré una entrevista con ella en Open Cage Data), que originalmente había creado una herramienta llamada osm-lump-ways para agrupar carreteras con el mismo nombre y un día acabó probándola con ríos por ver qué pasaba.

Como sucede a veces con los «proyectos colaterales», vio que quedaba bonito y útil, así que siguió con ello. Lo mejor es que el proyecto no solo enseña mapas vistosos: también convierte los errores de una base de datos gigantesca en «puntos visibles», casi obvios, que se pueden corregir de forma colaborativa. Cuando un pequeño tramo mal etiquetado puede cambiar de color media cuenca fluvial, cualquier ayuda para pescar gazapos viene de perlas.

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Por @Alvy — 23 de Junio de 2026

Un armario 3D de Criterion donde elegir entre portadas es el nuevo pasatiempo de moda.

The Criterion Closet es un curioso experimento consistente en una visualización en 3D, al más puro estilo videoclub ochentero, de 1.327 películas de la Colección Criterion, una de las más respetadas selecciones de cine de todos los tiempos. Puedes sacar las cajas, ver las portadas, darles la vuelta y cotillear un poco antes de decidir cuál quieres ver.

La Colección Criterion es una especie de filmoteca de cine de autor, pero no simplemente un catálogo o ránking de «películas buenas». Su idea es dar a conocer el cine clásico y contemporáneo más importante de todo el mundo. Para ello consiguen los derechos de películas, que luego tratan con alta calidad técnica, buenas restauraciones y extras. Nació en 1984 y ha sobrevivido a todas las guerras y desarrollos de formatos: desde el Laserdisc al DVD, el Blu-ray y ahora está en 4K UHD, también en streaming.

En esa colección hay un poco de todo, pero sobre todo con amplitud de miras: clásicos de siempre, películas de serie B o grandes éxitos de taquilla, siempre que sean «lo mejor de lo mejor» en su estilo. Esto hace que sea una selección muy peculiar, porque no siempre pueden conseguir los derechos, o algunas no tienen calidad de imagen suficiente y se quedan fuera. Me ha extrañado que la selección de películas de ciencia ficción parezca bastante limitada. También hay muchos idiomas; en español hay más de 50 aunque no todas son de España.

Una curiosidad es que el formato interactivo 3D del armario de esta web es exactamente el mismo que el que utiliza Criterion en su canal de YouTube, donde invita a estrellas de cine de todo tipo a elegir diez películas y contar algo sobre ellas. Merece la pena echarle un vistazo; siempre es interesante ver los gustos de la gente y cómo explican por qué les impactaron ciertos títulos.

En la práctica, suelen encontrarse películas que tienen…

  • Importancia histórica: películas que cambiaron en algo el lenguaje del cine en su época.
  • Prestigio de autor: directores como Kurosawa, Bergman, Varda, Kubrick, Fellini, Tarkovski, Godard, etc.
  • Valor de restauración: obras que merece la pena preservar para poder ver en buenas condiciones.
  • Rareza: películas difíciles de encontrar, olvidadas o mal distribuidas (me recordó al caso La filmoteca maldita / Zoowoman, para que luego digan).
  • Variedad mundial: mucho cine europeo, japonés, latinoamericano, iraní, africano, estadounidense independiente, etc.

Es cierto que aunque para los cinéfilos esta colección es una joya para la mayor parte de la gente no dejará de ser una gigantesca lista de películas «raritas», de «países extraños» (i.e. no-estadounidenses ni de Hollywood en particular), de «directores que aburren a las ovejas» y cosas así. Recuerdo que a Easy Rider, que la he visto en la estantería, la calificábamos los amigos que fuimos a verla como la película más coñazo que habíamos visto en nuestra vida (y seguimos haciendo chistes con ello).

Pero bueno, están los Siete Samurais de Akira Kurosawa y también Armgeddon, o Viridiana junto a Robocop. Vamos, que perlas de todo tipo de pueden encontrar. Y hay más de 1.300 títulos. Ideal para cuando andas buscando algo diferente porque te has peinado ya todo el catálogo de Netflix y Amazon Prime.

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Por @Alvy — 23 de Junio de 2026

Una guarida secreta para amantes de los sudokus y pasatiempos por el estilo

Puzzle Lair («La guarida de los puzles») es un recoveco en la web para los fans de los Sudokus y los juegos lógicos con numeritos. Es básicamente una recopilación de diversas variantes de Sudokus que cambian cada día y entre los que hay muchos clásicos pero también otros ingeniosamente diferentes.

Cada día hay un reto nuevo, gratis, sin anuncios y con la idea de tentarte a la procrastinación y a la pérdida de productividad… Aquello de «sólo una partidita más» antes de mirar el reloj. Todo gratis y sin anuncios. Se puede probar una modalidad en cada nivel sin registrarse; luego solo hace falta el registro sencillo (una cuenta Google sirve) para tener acceso completo y aparecer en los historiales y ránkings.

En total hay diez tipos de puzles y 5.472 juegos ya resueltos de días anteriores, que se pueden revisitar, aunque ese archivo histórico sí que es de pago.

Los juegos disponibles son:

  • Sudoku: el clásico 9×9 sin repeticiones, muy tradicional.
  • Sudoku X: un sudoku + diagonales principales.
  • Killer Sudoku: sudoku con cajas y sumas, uno de mis favoritos.
  • Calcudoku: Cajas con operaciones aritméticas, como en Excel.
  • Kakuro: sumas cruzadas con restricciones.
  • Ripple Effect: completar las cajas con los números del 1 al tamaño.
  • Nonograma: arte pixelado escondido en una cuadrícula.
  • Crossmath: una mezcla entre crucigramas y matemáticas.
  • Number Loop: dibujar un bucle según los números de las casillas.
  • Star Battle: hay que colocar estrellas sin que se toquen.

Si algún tipo de puzle se te atraganta, siempre hay otro que puedes probar. Buena suerte y que no se te frían mucho las neuronas.

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Por @Wicho — 22 de Junio de 2026

Señales de tráfico que indican la presencia de robo taxis, otro de los temas que se trataron en esta edición de Cruce de cablesEste fin de semana estuve hablando con David Sierra de Cruce de cables (RNE) acerca de si somos capaces de valorar correctamente lo que aporta la inteligencia artificial a la economía y, por otro lado de si eso se puede compensar con el uso cada vez más intensivo que hacemos –o que hacen– de ella.

Todo esto viene básicamente de un artículo dde Xataka titulado La IA está produciendo un valor económico incalculable. Y ese es precisamente el problema: que no sabemos calcularlo que postula que hay dos cosas que no estamos midiendo bien relacionadas con la IA.

Se trata de la producción oculta por sustitución y la producción nueva que queda oculta. La primera son trabajos que antes hacíamos nosotros, AKA las personas, y que ahora puede hacer una IA por mucho menos dinero. La segunda se refiere a trabajos que antes no se hacían porque eran demasiado caros pero que ahora el abaratamiento que trae la IA sí permite hacerlos.

Aunque en mi opinión una cosa que no se tiene en cuenta en esto es la supervisión que hay que hacer de esos trabajos hechos por la IA, que también tiene un coste. Y no sólo lo veo yo así: Mustafa Suleyman, el jefazo de IA en Microsoft, terminó por desdecirse de unas declaraciones en las que afirmaba que la inteligencia artificial iba a terminar con el trabajo de muchas personas. Ahora dice que terminará con el trabajo tedioso y repetitivo. Pero no con los puestos de trabajo en sí.

Y ni eso me convence. Ya sé que un ejemplo no demuestra nada, pero hace poco le pedí a Perplexity que revisara un texto que iba a publicar en Bluesky porque no estaba seguro de que estuviera usando bien una coma. Y Perplexity me dijo que, en efecto, la segunda coma estaba mal utilizada. Lo malo es que el texto sólo tenía una coma.

Además, como decía más arriba, no tengo claro que esos supuestos beneficios que no estamos sabiendo ver vayan a compensar el precio cada vez mayor que las empresas que nos venden la IA le están poniendo a sus servicios. Como decía Paloma LLaneza hace poco Se acabó la barra libre de la IA: quien pone precio al token decide

Y eso por no hablar de la dependencia en estas herramientas, algo que te puede dejar tirado a la mínima. Y si no que se lo cuenten a quienes usan versiones más recientes y potentes de Mythos y vieron como el otro día les cortaban el acceso porque Trump yo qué sé.

Así que, como digo siempre, la IA es una herramienta que bien usada mola… Pero ya veremos en qué termina todo esto.


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