Por @Alvy — 12 de Julio de 2026

Las anti-tipografías, unos conceptos para luchar por la privacidad y contra la IA

Encontré algunas referencias a un par de tipografías, o más bien anti-tipografías, realmente curiosas más que nada por los conceptos, porque por la practicidad no sé yo. Una se utiliza para concienciarse sobre la privacidad, la otra para luchar contra las IA que son capaces de «leerlo todo». Digamos que son sólo para humanos.

ZXX. Objetivo: dificultar la tarea a los OCR

<ZXXZXX es una idea del diseñador Sang Mun, que la publicó en 2012. Está concebida para dificultar el trabajo del software de reconocimiento óptico de caracteres (OCR). El texto es legible para los humanos aunque para los algoritmos es difícil de interpretar. Al menos para los de hace una década; ahora quizá ya no tanto.

La familia ZXX incluye cuatro estilos distintos (ZXX Camo, ZXX Noise, ZXX X’ed y ZXX False) que aprovechan diferentes diferentes debilidades de los OCR. Lo que hacen es añadir al texto manchas, ruido visual, cruces o directamente caracteres falsos. Los modelos de lenguaje de la IA actual pueden reconocer algunas de estas limitaciones y evitarlas, dependiendo del tiempo que se dedique y la versión que se use: tal vez ChatGPT gratuito no lea bien el texto, pero la versión Pro más avanzada, Claude o Gemini puede que no tengan tanto problema.

Ghost Font: letras en movimiento

La idea otra idea es más de los tiempos actuales. Se trata de una tipografía que abandona las ideas preconcebidas y codifica el mensaje en movimiento de los píxeles en forma de «puntos grandes» dentro de un vídeo. Además de eso, añade un mensaje señuelo para engañar a los modelos de IA.

Este experimento de Mixfont produce un vídeo MPEG4 en vez de un archivo tipográfico, así que tampoco es que sirva para maquetar un documento, pero sí para un rótulo, un CAPTCHA o una portada. Si se hace una captura estática no se aprecia ningún texto, y son el «ojo humano» y nuestro imperfecto sistema de visión los que descifran el mensaje. Es prácticamente una ilusión óptica de esas que nos gustan tanto por aquí. Los autores dicen que con acceso al código fuente una IA potente puede descifrarlo, pero seguramente ni merezca la pena planteárselo.

En fin, me han parecido un par de curiosidades la mar de llamativas sobre el maravilloso mundo de las tipografías raras, raras, raras.

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Por @Wicho — 12 de Julio de 2026

La descripción
¡Allá vamos!

Sin que siente precedente la NASA tiene todo listo –incluso antes de lo previsto y por debajo de presupuesto– para el lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman. Está previsto para el 30 de agosto. Y si quieres puedes enviar tu nombre al espacio con él. Irá en una tarjeta SD.

Eso sí, me he enterado un poco tarde de esta iniciativa y hoy es el último día para hacerlo.

A la doctora Nancy Grace Roman se la considera la madre del Hubble. Así que tiene todo el sentido que la NASA le haya puesto su nombre a este telescopio espacial, que aunque no es un sustituto del Hubble sí tiene una consideración similar en cuanto a que es un telescopio muy capaz.

Nancy Grace Roman en el Centro Espacial Goddard – NASA
Nancy Grace Roman en el Centro Espacial Goddard – NASA

Sus observaciones cubrirán campos como la energía oscura, la materia oscura, exoplanetas y mucho más. Estará en una órbita halo alrededor del punto de Lagrange L2 del sistema Sol-Tierra, como a un millón y medio de kilómetros de nuestro planeta hacia el exterior del sistema solar. Así que será vecino del James Webb.

(Vía MJ Electriz).


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Por @Wicho — 12 de Julio de 2026

Retrato oficial de Hansen con su traje intravehicular de la misión Artemisa II; hay una bandera de Canadá al fondoLa Agencia Espacial Canadiense (CSA) ha anunciado que Jeremy Hansen, quien sobrevoló la Luna el pasado mes de abril como miembro de la tripulación de la misión Artemisa II de la NASA, se retira en septiembre.

Hansen era piloto de CF-18 en la Real Fuerza Aérea Canadiense (RCAF) cuando en 2009 fue seleccionado como candidato a astronauta por la CSA junto con David Saint-Jacques. Además tiene un grado en ciencias espaciales y un master en física.

Su carrera en la CSA incluye su participación en 2013 en el programa CAVES de la Agencia Espacial Europea, en el que se simula –más o menos– una misión de exploración espacial dentro de una cueva, y en 2014 la misión NEEMO 19 de la NASA, que hace lo propio pero bajo el mar.

Fue en abril de 2023 cuando se anunció que formaría parte de la misión Artemisa II. En ella se convirtió en el primer astronauta no estadounidense en abandonar la órbita baja terrestre y, por ende, el la primera persona de nacionalidad canadiense en hacer lo propio.

En total habrán sido 32 años de servicio militar y 17 como astronauta de la Agencia Espacial Canadiense. Y es cierto que tras haber participado en Artemisa II es altamente improbable que fuera a ser escogido para cualquier otra misión. Así que tampoco es sorprendente que haya decidido que se va a dedicar a otras cosas aunque sigan relacionadas con la exploración espacial.

Así que a partir de septiembre seguirá sirviendo como reservista en la RCAF, lo que le permitirá, en sus propias palabras seguir buscando «…formas creativas de apoyar y facilitar la labor esencial que se está llevando a cabo en Canadá en el ámbito espacial, y estoy deseando afrontar los nuevos retos que ello supondrá».

La retirada de Hansen deja a la CSA con tres astronautas en activo, David Saint-Jacques, Joshua Kutryk y Jenni Gibbons. Está por ver si y en qué futuras misiones participarán.


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Por @Alvy — 11 de Julio de 2026

War Atlas es un mapa interactivo de todas las guerras de la historia de la humanidad, que no son pocas (unas 10.584, más o menos)

Esta preciosa infografía interactiva llamada War Atlas es un mapa que reúne ni más ni menos que 10.584 guerras a lo largo de 4.500 años de conflictos entre humanos. Porque… ¿por qué arreglarlo hablando cuando podemos matarnos los unos a los otros? Al menos no todas son guerras globales ni con millones de víctimas, pero incluso los conflictos más pequeños tienen su lugar.

La historia de los enfrentamientos entre diferentes países y grupos vecinos comienza en el año 3.100 a. C., con el conflicto más antiguo documentado (la reunificación de Egipto) y tras guerras de babilonios, griegos, cartagineses, romanos, europeos, africanos, asiáticos, americanos y luego básicamente todos a la vez, llega hasta la actualidad, 2026. son más de cinco milenios años de historia siguiendo la evolución de los conflictos armados, con armas que van desde las de la edad de bronce hasta las de la era atómica.

Según la documentación, la base de datos incluye 10.584 guerras y 427 «entidades políticas»: imperios, reinos, califatos o repúblicas, así como unos 700 registros históricos de nombres de ciudades, que incluso cambian dinámicamente según avanza la línea temporal. Porque los nombres de las ciudades los suelen cambiar y «rebautizar» los bandos vencedores, claro.

El mapa permite visualizar la aparición y desaparición de conflictos y cómo cambian las fronteras políticas. La información procede principalmente de Wikipedia, complementada con obras especializadas, además de mapas históricos y datos geográficos modernos. Es un proyecto casi tan laborioso como la elaboración de los datos que contiene: se les ocurrió a unos amigos en 2009 y ha visto publicada su primera versión en pruebas en mayo de 2026.

Funciones interactivas sumamente interesantes

Entre otras cosas, War Atlas ofrece:

  • Línea temporal interactiva: permite recorrer la historia desde la Edad del Bronce hasta nuestros días.
  • Guerras y fronteras sincronizadas: los conflictos aparecen y desaparecen conforme evolucionan los imperios.
  • Nombres históricos de ciudades: topónimos como Bizancio, Constantinopla, Estambul o San Petersburgo cambian según la época.
  • Estimaciones de víctimas: de unos 150 grandes conflictos hay diversos rangos de las estimaciones cuando los historiadores discrepan.
  • Atajos de teclado: se puede acceder a una navegación rápida por siglos o décadas y también a la reproducción automática de la evolución histórica.
  • Visita rápida: una especie de recorrido guiado a diez épocas de la historia permite apreciar fácilmente las posibilidades del mapa.

War Atlas es definitivamente una maravilla, aunque como está en desarrollo tiene algunas limitaciones, especialmente para los conflictos anteriores al año 1500, y fuera de Europa. Algunas fronteras antiguas no están del todo claras y las cifras de víctimas de algunas guerras, como los conflictos que todavía están en activo, pueden ofrecer datos aproximados y no exactos.

Pero dejando esos detalles aparte, que sin duda serán subsanados por sus creadores y con la colaboración de voluntarios de todas partes del mundo, puede quedar como una grandísima herramienta para estudiar la historia. Aunque sea desde el punto de vista del que menos deberíamos orgullecernos los seres humanos.

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