Por @Wicho — 2 de Noviembre de 2026

Qué hora es (CC0) AlvyEsta semana he estado con David Sierra en Cruce de cables de RNE repasando un poco todo el follón de los graves agujeros de seguridad de PHP dados a conocer a mediados del mes pasado y del follón que ha montado Elon Musk –y quizás la administración Trump– racionando el acceso de las fuerzas armadas de Ucrania a la red de satélites Starshield, la versión militar de Starlink. Nos puedes escuchar aquí:

Póngame un servidor con PHP aunque no se sepa bien dónde ni para qué

En cuanto a PHP el mensaje es que esas dos vulnerabilidades en concreto han sido parcheadas por una actualización publicada el 22 de octubre. Pero el problema está en que sirve para las versione de PHP posteriores a la 8.2. Que la la PHP Foundation estima que son como un 52 % de las que hay en el mundo.

Así que a los responsables de servidores web con versiones anteriores de PHP les toca ver si se pueden actualizar sin romper nada o si se pueden parchear esos agujeros de seguridad en sus versiones de PHP. Aunque muchas veces el problema está en localizarlas, ya que no es nada raro que en una empresa u organización haya máquinas corriendo PHP de las que nadie recuerda muy bien qué hacen ni por qué están ahí.

De todos modos, para el susto que nos metieron en el cuerpo, la cosa tampoco parece haber sido para tanto, aún a pesar de que hay cienes y cienes (o más) de IAs que personas con aviesas intenciones han lanzado a atacar todo tipo de sitios a ver si se pueden colar en ellos usando esas vulnerabilidades.

La que has liado, pollito

De todas formas la enjundia de la charla estuvo en la que lió Elon Musk el 16 de octubre al reducir drásticamente la velocidad de funcionamiento de los terminales que se conectan a la red Starshield –la versión militar de Starlink– que utilizan las fuerzas armadas de Ucrania.

No está nada claro, y seguramente nunca lo sabremos, si actuó motu proprio o si con la connivencia e incluso aprobación de alguien de la administración Trump. A fin de cuentas había bastante mosqueo con que Ucrania siguiera atacando instalaciones petroleras rusas a pesar del acuerdo que Trump decía haber logrado entre los dos países en conflicto.

Para el día 22 o así la limitación fue desapareciendo y todo volvió a la normalidad. Al menos en cuanto al funcionamiento de la red.

El problema es que, una vez más, ha quedado claro como Musk no tiene reparos en abusar de su posición de poder para favorecer sus intereses políticos. Y el poder que tiene una persona que no ocupa ningún tipo de cargo electo a la hora de modelar o influir en la política exterior de los Estados Unidos, que cada vez es un socio menos fiable.

Y no está claro que Musk haya retirado las restricciones porque haya desarrollado una conciencia; parece que es más bien porque se ha dado cuenta de que se ha dado un tiro en el pie desde el punto de vista comercial con su decisión. ¿Qué país se va a fiar ahora de Starlink para nada? De hecho la India, que estaba a vueltas con si dar permiso o no a Starlink para operar en el país, ha decidido que no. Y Europa haría bien en darse prisa con la puesta en marcha de IRIS², su red de comunicaciones segura vía satélite.

Además no es sólo un tiro en el pie para Musk y sus empresas. Vuelve a poner sobre la mesa el asunto de que si los productos de defensa que vende los Estados Unidos, como por ejemplo el caza Lockheed Martin F-35, tienen algún tipo de «control remoto» con el que puedan limitar sus prestaciones o incluso dejarlos en tierra. En el caso del acceso de Ucrania a Starshield resulta que lo está pagando Alemania.

Y también el hecho de la influencia que unas pocas personas pueden ejercer en las campañas electorales de otros países, como por ejemplo estuvo haciendo Meta –Facebook, Instagram, WhatsApp– en Brasil prácticamente ocultando los contenidos favorables a Lula. Sí, le pusieron una multa. De unos 90.000 dólares al día mientras no corrigiera eso, algo que Mark Zuckerberg ni registra.

Al final no le sirvió de nada, dicen que en buena medida gracias a un grupo de WhatsApp con más de 10.000 de personas que se coordinó para contrarrestar los algoritmos chungos.

De todas formas no podemos depender de movilizaciones así que no dejan de ser voluntarias. Igual hay que presionar a los gobiernos para que hagan algo al respecto, aunque no es fácil ni nada parecido. Pero una cosa que igual no era tan complicada y que le iba a hacer poca gracia a Zuck y todos estos es que las multas fueran proporcionales a los ingresos de sus empresas, no unas cifras dentro de un rango que suele quedarse corto.

Y mañana, las midterms del segundo mandato de Trump.

Que Alan Turing nos pille confesados.


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Por @Wicho — 2 de Noviembre de 2026

La descripción
El avión siniestrado milésimas de segundo antes del impacto

Un avión privado a reacción Learjet 60 que volaba de Austin, en Texas, a las Bahamas, se estrelló a última hora de la tarde de ayer, hora peninsular española (UTC +1) en Florida. El avión cayó en picado. Han fallecido las nueve personas que iban a bordo, aunque afortunadamente nadie parece haber resultado herido en tierra aún a pesar de que cayó en una zona residencial y al lado de una carretera.

De hecho hay un vídeo bastante espeluznante captado por la cámara trasera de un coche que circulaba por ella en la que se ve el impacto. También está disponible el audio de las comunicaciones de la tripulación con los controladores. No voy a enlazar ni una cosa ni otra, especialmente el audio, pues quien lo ha escuchado dice que es muy chungo.

La descripción
El avión siniestrado, con matrícula N722BD y fabricado en 2004, en una foto de febrero de 2024 – CC BY 4.0 por Mike Illien

Pero sí quiero dejar esta anotación aquí para dejar claro que, como siempre, no sabemos aún qué ha causado el accidente, a pesar de que desde el momento cero se especuló con la edad y el género de la tripulación. O con cosas como que habría sido derribado por misiles disparados desde Mar-A-Lago, la residencia en Florida del presidente Trump.

Como siempre habrá que esperar a la investigación de la Junta Para la Seguridad en el Transporte (NTSB) de los Estados Unidos, que ya ha enviado un equipo al lugar del accidente, para poder hacernos una idea de las causas. Aunque lo van a tener complicado porque con la velocidad del impacto parece complicado que las cajas negras, por muy duras que las hagan, hayan sobrevivido.


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Por @Alvy — 2 de Noviembre de 2026

Jointter: un Wordle con inspiración tipográfica y geométrica

Muy original este jueguecillo estilo Wordle llamado Jointter, que al principio parece sencillo pero cuando te pones a resolverlo deja de parecerlo. La clave es que se trata de adivinar palabras y además trazar sus letras mediante puntos y líneas, como si las letras estuvieran dibujadas con los segmentos de un reloj digital. Los puntos se pueden mover por el tablero con el ratón, pero es algo puramente decorativo y orientativo, porque lo que cuentan son las letras una vez las pulsas.

El tablero tiene tres filas de puntos conectados por algunas líneas a modo de «pistas», que forman parte de las letras, aunque el resto están ocultas. Con esa información hay que deducir las palabras correctas, letra a letra. Es un totum revolutum que combina lógica, vocabulario y reconocimiento de patrones, con un poco de geometría creativa.

Cada vez que pruebas una palabra, los segmentos y puntos correctos aparecen en verde y los incorrectos en rojo. Así, con cada intento se obtiene información adicional para reconstruir la solución. El alfabeto es siempre el mismo y tiene el diseño geométrico que puede verse bajo el tablero; todo está construido con líneas rectas, horizontales, verticales y diagonales. Una letra «E» necesita 4 segmentos y 6 puntos, por ejemplo.

Parte de la gracia es que, utilizando sólo la lógica, es posible resolver el acertijo al primer intento, sin recurrir al «método científico» de probar ir probando al estilo ensayo-y-error. Pocos juegos de este estilo hay así.

Su creador, matemático de formación, explica que se inspiró en el Sudoku y el Wordle cuando lo inventó. Incluye el modo de juego «diario» pero un tanto especial; la dificultad aumenta progresivamente de lunes a domingo. Los lunes hay unas pocas palabras de tres letras y los domingos hay que encontrar más de dos palabras de siete letras.

Es gratuito, funciona directamente en el navegador y no requiere registro. Así que ya puedes añadir otros cinco minutos a la procrastinación diaria, sabiendo que este no es precisamente de los fáciles. Y todo por unos cuantos puntos y unas rayitas que no parecían gran cosa.

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Por @Alvy — 2 de Noviembre de 2026

el arte olvidado de escribir correos: una guía para sobrevivir en la jungla digital

En su ensayo Everyone Has Email. Nobody Uses It Right, Sergey Kaplich reivindica una de las tecnologías más veteranas y resistentes de Internet: el correo electrónico. Además lo hace con belleza y elegancia, en un formato agradable de leer. Es casi como un cuento de hadas pero sobre tecnología.

El caso es que mientras las redes sociales se van transformando, poniendo limitaciones, bloqueos, o directamente desaparecen, el humilde email de toda la vida sigue ahí, funcionando como siempre. Y además sirve para registrarse en prácticamente todos los servicios, recibir facturas, recuperar contraseñas, comunicarse con empresas y organismos oficiales o escribir directamente a personas que de otro modo resultarían inaccesibles. Bien es cierto que hay quien prefiere no usar el email sino hablar por DMs, especialmente los joveznos, pero es lo que hay: el email sigue siendo una especie de navaja suiza digital que sirve para casi todo.

El principal problema que apunta Kaplich es bien conocido: la bandeja de entrada de cualquier programa de correo lleva años convertida en un vertedero de spam (publicidad), notificaciones y mensajes que seguramente nadie había solicitado. Personalmente lo he experimentado y he acabado con filtros de spam del servidor a los que he tenido que añadir 40 ó 50 «reglas de correo» que mandan atpc ciertos mensajes no deseados. Es cuestión de paciencia: primero cancelar tantas suscripciones como sea posible y luego crear esos filtros: Gmail, Apple Mail y Outlook incluyen estas funciones desde hace años, aunque muchos usuarios apenas las conocen. Todavía me extraña que no se puedan basurear automáticamente mensajes que lleguen en idiomas poco habituales (japonés o chino, por decir algo), pero en fin.

Otra herramienta infrautilizada es la búsqueda avanzada. Combinando remitentes, fechas, palabras clave y otros detalles se pueden localizar mensajes antiguos sin tener que organizar previamente de forma manual miles de correos en carpetas. La idea es dedicar unos minutos a configurar un sistema que después trabaje ágilmente, evitando las búsquedas interminables. En mi caso por ejemplo además transfiero cada dos o tres todo el correo entrante y saliente a una gran carpeta del programa de correo local de mi ordenador para evitar que el buzón se sature y así la búsqueda sea más rápida (y de paso para que se me guarde una copia de seguridad también en local).

En fin, hay cierta ironía en que, tras décadas persiguiendo la próxima gran revolución de las comunicaciones, buena parte de nuestra identidad digital siga dependiendo de una dirección con una arroba en medio. Pero ahí queda, y el ensayo de Kaplich es una auténtica y bonita oda a una forma de comunicación tan antigua casi como la internet misma, que quizá no haya que dar por amortizada todavía.

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