Esta semana estuve en Cruce de cables (RNE), el programa de radio que acerca la tecnología a las personas, hablando de la relevancia de los tokens, esas pequeñas unidades básicas del mundo de la inteligencia artificial. Se puede escuchar en RTVE Play en streaming; y aprovecho para recordar que en directo se emite de madrugada de sábado a domingo a las 3:00am, por si te pilla despierto a esas horas.
El caso es que, desde hace algún tiempo, da la impresión de que los tokens están pasando de ser la unidad de medida del consumo de inteligencia artificial a ser «el nuevo maná digital». Son útiles, todo el mundo los desea y unos pocos elegidos, quienes más tienen, cuentan con una ventaja competitiva.
Tokens y tipos de tokens
Un token de IA es la unidad básica con la que una inteligencia artificial procesa el lenguaje. Son como los bits de las consultas y de los textos de salida. Suelen ser algo más que una letra y menos que una palabra larga o con signos de puntuación. «Hola, ¿qué tal?» puede ocupar unos siete tokens, dependiendo del modelo de lenguaje utilizado. En inglés, 1.000 tokens equivalen aproximadamente a 750 palabras (unos 3.500 ó 4.000 caracteres); en español suelen representar menos.
Además de ser un tanto imprecisos en cuanto a su capacidad para procesar el lenguaje natural, aunque útiles, existen diferentes tipos de tokens.
- Los tokens de entrada salen del texto que se envía a la IA: preguntas, instrucciones, documentos, etc.
- Los tokens de salida son en cambio el texto que genera la IA para responder.
- Los tokens de entrada en caché (memoria intermedia) corresponden a información enviada anteriormente que el sistema puede reutilizar sin volver a procesarla por completo.
- Los tokens de razonamiento los generan algunos modelos internamente para resolver problemas antes de contestar. Es como si también contabilizaran tokens cuando «piensan» para sí mismos: «voy a comprobar la hoja de cálculo y compararla con el resto de datos…»; son parecidos a los tokens de salida.
- Los tokens multimodales representan imágenes, audio, vídeo u otros contenidos.
Cada uno de estos tipos de tokens tiene un consumo de recursos de IA y un precio. Los más comunes suelen ser los tokens de salida, y luego los de entrada (si se trabaja con documentos grandes) y razonamiento, según sean las consultas. Los de imágenes o vídeo son muy voluminosos, por el tipo de información que manejan. Los de caché suelen ser más baratos y los de salida, junto con los de razonamiento avanzado, los más caros. Es importante saber que los tokens no tienen un precio universal, y cada empresa los tarifica como quiere. Generalmente tienen tarifas por cada millón de tokens usados, según tipos, pero los usuarios no llegan ni a verla.
¿Cómo valoran los tokens las empresas como OpenAI o Anthropic en sus aplicaciones (ChatGPT o Claude, por ejemplo)?
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