Por @Alvy — 29 de Mayo de 2026

Es difícil no reírse viendo cómo eran se intercambiaban mensajes con ordenadores hace tan solo cuatro décadas, allá por 1986, antes del wifi, los móviles el roaming. Enviar un texto por correo electrónico de un país a otro requería un ordenador portátil (o «portable», que unos cuantos kilos pesaba), un teléfono público y un acoplador acústico para el módem.

En este vídeo de genuina arqueología informática de los archivos de la BBC se puede ver la dramatización del asunto, con una protagonista que escribe un documento durante un vuelo a Ámsterdam y luego intenta enviar el texto a Londres por correo electrónico. Y digo «intenta» con toda la intención, porque fácil no resulta. Nada más bajar del avión no consigue encajar el auricular cuadrado del teléfono en su acoplador acústico redondo (!) No se puede tener a la geometría en contra.

Las llamadas internacionales directas eran caras y para colmo poco fiables (eran líneas analógicas con ruido), así que decide usar un servicio local de datos en Holanda conectado a la red internacional de conmutación de paquetes para llegar a Telecom Gold, donde tenía sus buzones la BBC.

En todo este proceso ni siquiera usa internet: no aparece una @ por ningún sitio. La llamada costaba 1 florín, que sería algo así como 1 euro hoy en día. Lo malo es que registrarse en el sistema pre-internet holandés para usarlo (que imagino sería parecido al Ibertex español) costaba el equivalente a unos 140 euros actuales… Así que quizá por eso lo de «digno de la alta sociedad» del título. Pero, eso sí, poder enviar mensajes, se podía.

El ordenador por cierto tiene pinta de ser un Epson PX-8 Geneva, de 64 KB de RAM con una pantalla LCD de 80 columnas × 8 líneas y microcasetes como almacenamiento externo. Como puede verse no era especialmente ágil, y entre que las comunicaciones iban más lentas que los caracoles y la escasa potencia del ordenador en sí, cuando se transmite el mensaje la glacial velocidad del scroll durante la transmisión permitía leerlo más rápido de lo que se mostraba en pantalla.

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Por @Wicho — 29 de Mayo de 2026

[Anotación en actualización]

Un cohete New Glenn de Blue Origin ha explotado hace unas horas durante una prueba de motores en la plataforma del Complejo de lanzamiento 39A de Cabo Cañaveral. No sólo ha resultado destruido el cohete sino que la plataforma también ha sufrido grandes daños. Afortunadamente ninguna persona ha resultado herida.

Se trataba de la primera etapa bautizada como No, It’s Necessary, la tercera construida por la empresa, que estaba siendo probada para su lanzamiento inaugural. Dentro de lo malo la segunda etapa, cargada con satélites de la constelación LEO de acceso a Internet de Amazon, no había sido todavía integrada con el resto del cohete, así que no ha sufrido daños.

Una vez recibido el permiso por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) para retomar los lanzamientos tras el fallo de la segunda etapa de su anterior lanzamiento la empresa contaba con poder llevar a cabo este lanzamiento, que hubiera sido el cuarto de la carrera del New Glenn, la semana que viene.

Pero ahora pasarán meses antes de que pueda hacerlo. Puede que incluso no veamos un nuevo lanzamiento del New Glenn hasta 2027.

Por un lado porque tendrá que determinar qué ha fallado y, si es necesario, hacer las modificaciones pertinentes en la primera etapa Never Tell Me The Odds,, que ya ha volado en dos ocasiones, y en las otras dos que tiene en construcción.

Por otro, y sobre todo, porque los daños a la plataforma de lanzamiento parecen muy serios: la explosión se ha llevado por delante al menos una de las torres pararrayos y ha dejado seriamente perjudicado el brazo que coloca el cohete en posición vertical. Tardarán meses en repararlos. Es incluso posible que la construcción de la nueva plataforma en la que estaban trabajando termine antes de que la 39A esté reparada.

Es un golpe muy duro, pero no sólo para la empresa, que parecía estar cogiendo ritmo con los lanzamientos del New Glenn, sino también para la NASA, que apenas hace un par de días anunciaba que le había otorgado a Blue Origin el lanzamiento del rover VIPER hacia la Luna en 2027 en un aterrizador Blue Moon Mark 1 y el de los dos primeros rovers tripulados, construidos por Lunar Outpost y Astrolab, a la superficie lunar en 2028 en un Blue Moon Mark 2. La idea era que el Blue Moon Mark 1 fuera estrenado ya este mismo año

Pero es que además Artemisa III, la próxima misión tripulada del programa lunar de la NASA, tiene como uno de sus objetivos probar en órbita terrestre los aterrizadores lunares tripulados que tanto Blue Origin como SpaceX están construyendo para la agencia.

Artemisa III en teoría tiene que ser lanzada a finales de 2027. Aunque hoy por hoy parece cada vez menos probable. Por un lado porque SpaceX aún no ha conseguido ni poner en órbita el Starship, el cohete en el que se basa su aterrizador; por otro, por lo que le acaba de pasar a Blue Origin, que en los últimos meses parecía estar adelantando ligeramente a la empresa de Musk.

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Por @Alvy — 29 de Mayo de 2026

La presa Hoover y su central eléctrica (CC)-by on Reiring @ Flickr
La presa Hoover y su central eléctrica (CC)-by Ron Reiring @ Flickr.

Aunque se publicó el año pasado, saqué un rato para ver los 66 minutos de este documental animado titulado Cómo funciona la presa Hoover y la verdad es que te deja con la boca abierta.

Trata sobre la construcción de esta maravilla de la ingeniería y luego cómo funciona. Construida entre 1931 y 1936 (antes de lo previsto), en plena Gran Depresión, fue la más alta del mundo en su día. Pero ha pasado mucho tiempo y ha sido relegada a los puestos 35 o 40, aunque ahí sigue, casi un siglo después, dando servicio. El documental, al que Jake de Animagraffs dedicó dos meses, es toda una obra de arte en sí mismo, con explicaciones meticulosas y muy claras, a partir de los planos originales y datos del terreno precisos. Me recordó a la construcción de las pirámides por lo bestial del proyecto.

El documental incluye explicaciones sobre:

  • Los túneles que se usaron para desviar el río
  • Cómo se excavó en el cañón
  • El hormigón por bloques de la presa, enfriado con tuberías
  • Las torres de toma y las tuberías que guían el agua
  • Cómo el agua que circula se convierte en electricidad
  • Aliviaderos, válvulas y sistemas de control de emergencias

Una ingeniería de colosos

La escala de la presa sigue dando vértigo, sobre todo viendo el «muñeco» que continuamente se usa como referencia: 221 metros de altura desde la base hasta la parte superior, unos 200 metros de grosor en la base, 15 metros en la parte superior y 2,5 millones de metros cúbicos de hormigón solo en la presa; 3,3 millones sumando otras estructuras auxiliares.

La presa es de tipo arco-gravedad, una combinación bastante elegante de fuerza bruta y geometría: por un lado usa su propia masa para resistir el empuje del agua, y por otro se transmite la presión que ejerce hacia las paredes de roca del Cañón Negro en que está enclavada (entre Nevada y Arizona). En la parte superior queda el lago Mead, de unos 35 kilómetros cúbicos de agua, suficientes para almacenar agua, regar 8.000 kilómetros cuadrados y abastecer a ciudades Los Ángeles, Phoenix, Tucson y Las Vegas, entre otras.

Aunque no se ven desde fuera en las fotos, se excavaron cuatro enormes túneles para desviar el río antes de empezar, de unos 17 metros de diámetro y casi 5 km de longitud entre todos ellos, con un revestimiento de casi un metro de hormigón. Tamaño «túneles del Metro» grandecitos, vamos. Y otro detalle que tampoco se ve es la intrincada red de tuberías de refrigeración y túneles que hay dentro de la propia presa, que se usan para el mantenimiento y comprobaciones de seguridad. Hay hasta dos ascensores desde la cima de la presa hasta casi la base.

Mucha agua para generar mucha energía

La generación de electricidad es casi el último paso. En total tiene una potencia instalada de unos 2 GW y genera alrededor de 4.000 millones de kWh al año. El mecanismo es práctico pero a la vez elegante: el agua entra por las torres de toma del embalse, baja por enormes tuberías, aumenta la presión en una espiral y llega a las 17 turbinas (16 originalmente, 8 por cada lado) que hacen girar los ejes. Eso mueve los rotores dentro de los generadores; al girar frente a bobinas fijas, convierten la energía hidráulica del agua en electricidad. Luego el agua sale por los tubos de descarga y vuelve al río, ya domeñada.

Seguir leyendo: «La presa Hoover, una maravilla de la ingeniería vista en 3D detalle a detalle»

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Por @Alvy — 28 de Mayo de 2026

Siege: un juego de estrategia estilo go, pero en 3D, con cubos y gravedadDavid nos presentó por correo Siege, un juego que ha creado y lanzado hace poco. Entra dentro de la clasificación de los juegos de estrategia abstracta en 3D y es algo que comenzó como una idea hace unos diez años. Primero fue un prototipo físico de madera (!) y acabó como versión digital. Es una especie de Go tridimensional, en cierto modo con toques de Tetris. Funciona en el navegador y también como apps de iOS y Android; gratis, sin anuncios, sin cuentas y sin publicidad.

Sus reglas recuerdan un poco a las del go: los jugadores colocan cubos de forma alternativa, los apilan y capturan piezas rivales rodeándolas por varios lados, provocando derrumbes y capturas en cascada cuando las estructuras superiores se quedan sin soporte. El objetivo es dominar la mayor cantidad de piezas del exterior del cubo de 4×4×4.

Las reglas se aprenden en apenas 30 segundos, pero el juego tiene bastante más enjundia estratégica de la que parece al principio. Cada cara exterior visible de los cubos suma 1 punto, incluidas las inferiores, así que controlar las esquinas y bordes puede marcar diferencias enormes en la puntuación final.

Yo no he conseguido ganar todavía. Pero además de jugar contra una implacable IA también permite partidas locales contra otra persona y enfrentamientos online mediante emparejamiento por algo parecido al ELO (puntuación global estadísticamente elaborada). Ambas versiones (web y app) funcionan de forma muy fluida y todo es fácil de controlar. Todo un entretenimiento a medio camino en el campo de los juegos tipo tres-en-raya… pero de una realidad alternativa.

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